Predicciones generales para 2026: año del caballo de fuego yang.
Tiempo de volver a nutrirnos…
“Los Hermanos Mayores de la raza, que han guiado a la humanidad durante siglos, están preparando personas para dar el próximo paso, lo cual traerá una continuidad de conciencia que terminará con el temor a la muerte y vinculará los planos físico y astral en tan íntima relación, que en realidad constituirán un solo plano”.
Alice A. Bailey.
Transitando el año de la serpiente, una vez más, no queda otra que mirar lo que viene para tejer las predicciones del año del caballo de fuego, que iniciara el próximo 17 de febrero de manera mundial, dándonos una oportunidad más para avanzar. Para los chinos el caballo es de doble filo, más en esta oportunidad, que, dicho sea de paso, se presenta cada 60 años, y que será el caballo de fuego, es decir, la energía fuego base del caballo que es yang, se combina con la energía celeste del fuego, lo cual va a dar un incendio único, metafóricamente, como literalmente. Va a ser, sin dudas, un año ardiente en todos los sentidos de la palabra.
Climáticamente, que es algo de lo que tenemos que preocuparnos sin concesiones, las sequías, incendios (programados o no), fuegos de todo tipo, van a ser una constante permanente y que va a unificar todo el año, pero el fuego también es lo virtual (como lo expliqué en mi libro Horóscopo chino 2020), es decir, todo eso que no se puede cuantificar y la fake new va a ser una manera de incendiarlo todo.
El avance de la IA será imparable, como ya se vio, el uso del agua que se usó para los generadores del chat GPT, como así también las falsas informaciones que se hicieron circular con ese origen, serán una constante que dejaran a propios y ajenos en lugares que no sabrán cómo solucionar, sin saber si lo que se vive es real o no, un sueño o la verdad haciendo que todo sea más confuso.
Un dato interesante, a nivel cultural, el año del caballo, es que los chinos evitan tener hijos en este año, y en comparación al año del dragón, que esperan tener hijos, acá, en los años del caballo, los evitan, las mujeres nacidas en el año del caballo, en la antigüedad eran criadas para la prostitución, ya que las consideraban astralmente “ardientes”, pero por sobre todo evitaban tener hijos bajo el signo del caballo, es decir, que estén bajo la influencia energética caballo, debido a las características revolucionarias del mismo, eso podía desestabilizar el orden político, lo que también nos hace inferir otro dato: las eternas manifestaciones, golpes de estados, asesinatos en pos del estado van a ser ley, más allá de las otras características que el caballo de fuego va a ser carne, carne propia. Las cosas van a dejar de pasarle al otro para que nos pase a nosotros.
Las energías KI se van a instalar el 4 de febrero y hasta el 17 de febrero las energías van a estar muy confusas, demasiado, es decir, vamos a tener 13 (trece) días que, para cualquier signo, sin discriminación, pueden definir el destino del resto del año, pues no recomiendo casarse, mudarse, firmar nada, ni iniciar nada importante, no porque pueda salir mal, sino que la energía que reine esos días, acompañará el resto del año, y eso si puede ser una piedra pesada para los tiempos que corren, ser cuidadosos es central para el éxito y por primera vez, antes de arriesgar para ganar, el mejor mensaje seria: mejor perder. La energía KI 1, agua, no va a ser suficiente para apagar tanto fuego que se viene, sin dudas, este puede ser el año de la profecía.
La imagen del caballo de fuego no es ajena en occidente, ya en el libro de las Revelaciones aparece, trayendo un vaticinio no muy agradable: la guerra. Revelación (Apocalipsis) 6: 4 dice: “y salió otro caballo, de color fuego. A su jinete se le concedió quitar la paz de la tierra para que sus habitantes se mataran unos a otros, y se le dio una gran espada”. La Watchtower agrega que “no la guerra justa y victoriosa (…) sino la guerra internacional cruel, hecha por el hombre, en la cual se derrama sangre y se causa dolor innecesariamente”. Se vienen tiempos truculentos, sin dudas.
En un mundo revolucionario, donde la guerra ha sido noticia de manera constante últimamente en las tendencias de Internet, el caballo de fuego, puede que no nos prive de la tan temida Tercera Guerra Mundial, que dejará de ser una amenaza para llegar a ser una triste realidad. La polarización que se está viviendo en el año de la serpiente, típico de los años ofídicos, es decir no es nada extraño, va a terminar en una unificación de fuego, que nos llevará finalmente al caos tan temido, del cual no habrá territorios neutros y eso es lo más peligroso de toda la profecía. Resurgirán viejas cuestiones que serán la vuelta a la realidad de viejas pesadillas, como paso en la pandemia, el “sálvese quien pueda” será ley. Como dije en Horóscopo chino 2021, “diferente igual” será lo más desconcertante de todo lo que vivamos y dependerá de nuestra visión, desconfianza y análisis no caer en las trampas que nos pongan, siendo nosotros una víctima más del caos que se avecina.
Cuando digo que es el año de la profecía, me apoyo en muchas cosas que van más allá de los textos que a lo largo de la historia se fueron escribiendo y que la religión institucionalizada hizo sagrado. Hace unos años, en 2018 previo a la pandemia por coronavirus, J. J. Benítez escribió un libro llamado simplemente Gog. Basado en las sagas Caballo de Troya (ampliamente analizada en mi libro Horóscopo chino 2014, anterior caballo que vivimos ya), es una ficción que cuenta que un asteroide chocará la tierra en 2027, todo según sus cálculos, también basándose en un puñado de profecías que, dada las predisposiciones astrales, no tardarán en cumplirse.
En la novela, Gog, tiene el tamaño suficiente como para impactar en pleno caribe, detonando volcanes y destruyendo casi (casi) toda la vida en la tierra. Fue el profeta Ezequiel quien hablo de Gog y por eso su nombre, mis amigos los mormones (véase prólogo de Horóscopo chino 2024) lo dicen sobre Gog que “los capítulos 38 y 39 hablan de una gran batalla que habrá en Israel en los últimos días y que involucrará a un pueblo de “Magog”, dirigido por un rey llamado Gog. Ezequiel describe esa guerra diciendo que se llevará a cabo en “los montes de Israel”, contra los hijos de Israel que se hayan congregado en esas tierras. El Señor también le dice a Ezequiel que salvará milagrosamente a Su pueblo de los ejércitos de Magog, a fin de que todas las naciones sepan “que yo soy Jehová” (Ezequiel 38:23). Según todo lo que dice, Ezequiel parece estar describiendo la gran batalla que habrá antes de la Segunda Venida, a la que comúnmente se conoce como “Armagedón”.
Un detalle que puede confundir es que Juan el Revelador describió una batalla entre el bien y el mal al final del Milenio como la batalla de Gog y Magog (véase Apocalipsis 20:7–9). Así que hay dos batallas a las que se llama de Gog y Magog, la primera poco antes de la Segunda Venida y la otra al finalizar el Milenio; son similares en el hecho de que serán terribles y ocasionarán una gran destrucción que aniquilará por completo a los enemigos de Dios y acarreará importantes cambios en la tierra”. Física o espiritualmente, Gog está cerca.
Si viajamos al pasado, tampoco los anteriores años del caballo de fuego fueron prometedores: entre el ´55 y el ´75 se libró la Guerra de Vietnam, guerra que dejo secuelas hasta los años 2000 en plano año del caballo, las manifestaciones fueron múltiples para que frenara, nadie les hizo caso. Esto nos da la pista que pase lo que pase, la manifestación no solo puede no ser escuchada, sino que también avasallada y eso, a nivel social es peligroso para todos.
El pasado va a volver a pedir permiso una vez más y ese es un costado lindo del caballo de fuego, es momento para cerrar eso que está colgando todavía y el fuego del caballo puede también ser amor. Cerrar con amor hará transformar tanto odio.
La pregunta, frente a tanto desconcierto, es ¿qué se puede hacer?
El compromiso es fundamental, tal como el caballo, que se compromete con todo lo que hace y “se manda como caballo”. Nosotros tenemos que hacer causas propias y ajenas, ayudar de verdad, dar una mano de verdad. Tenemos que dejar las ilusiones que nos hacen creer que somos buenas personas porque meditamos y vamos a yoga y ayudar sin mirar a quien de verdad. Muchas veces no es una ayuda física, es decir, muchas veces escuchar (que es algo que el caballo no suele hacer) es un buen acto de feng shui energético hacia el otro. Tal y como cuento en Horóscopo chino 2018 una de las mejores maneras de no ofender las energías que transitamos es adoptar un animal que lo necesite. Me cuestionaron mucho por pedir esto en mis libros, pero es lo más mano que tenemos para armonizar las energías, los chinos no son tontos, identificaron las energías universales en animales para que podamos armonizar con la naturaleza de manera fácil, llevándonos bien con ella. Le doy una vuelta más: el caballo tiene afinidad astral con dos animales de manera automática, el perro y el tigre, es decir, el felino. Adoptar una mascota puede ser la respuesta a muchos problemas.
Mis deseos es que este año del caballo no pase nada de lo que dije…
@dariotarot
El fin de los tiempos.
El Mundo atraviesa, actualmente, por una apariencia de caos y confusión, tras los cuales el Orden Divino se manifestará. Los Maestros de la Hermandad Blanca respetan el Libre Albedrío de los hombres y no pueden intervenir si no son llamados. Todo lo negativo y destructivo que la humanidad ha generado, a lo largo de incontables milenios queda como deuda kármica colectiva que hay que pagar. Cuando ya se ha sobrepasado la medida y se acabó el tiempo del Ciclo correspondiente, el equilibrio vuelve a imponerse en silencio con apariencias las catástrofes y situaciones colectivas que van llevando las cosas a su justo lugar.
La humanidad actual pasa por una etapa de crisis y tremendo desajuste porque la Tierra está en transmutación, ya que viene siendo purificada, limpiada y saneada para alcanzar su Iniciación. Luego ascenderá a nivel superior de evolución el cual se va a manifestar a partir del año dos mil. Estamos en tiempos de transición y al final de un Ciclo sumamente importante, porque finaliza una rueda cósmica de catorce mil años lo cual constituye algo muy trascendente.
Como todo, en el Cosmos, avanza y asciende, la Tierra también cumple con la Ley, pues nadie detiene el proceso evolutivo. Nuestro Planeta ha de subir para ocupar la Órbita de Venus, Venus también asciende y todo el sistema solar avanza. Este es el “fin de los tiempos” del que tanto se habla en muchos libros sagrados y no significa, en absoluto, un Apocalipsis de total destrucción. La Tierra no va a ser destruida; pero si ha de pasar por una etapa de purificación, de transmutación muy necesarias, donde inevitablemente, se han de manifestar situaciones grandes, calificadas como “catástrofes”, guerras y conflictos internacionales de mucha trascendencia.
Muchos rebeldes que no han querido avanzar estaban siendo sacados amorosamente del Planeta. Para los rezagados y testarudos que se negaron a progresar y perdieron el tiempo, ya no hay más oportunidad y han de ser llevados a un nivel armonioso, inferior o igual al que ellos tienen. Como Única salida del Planeta es la llamada “muerte”, así sucede; aunque sabemos que no existe “muerte” alguna y todo ser humano sigue siempre viviendo. No obstante, a los rebeldes y rezagados, no le permitirá reencarnar más aquí en la Tierra, para el próximo Ciclo después del año dos mil, tendrá un nivel evolutivo más al que el actual. No constituye un castigo el sacar los rezagados del Planeta, sino que eso se ajusta a la Ley del Amor y Orden divino, pues llegan a un lugar afín.
Queda poco tiempo para perder. Más conviene “enchufarse” con lo espiritual y superior que mantenerse en una actividad negativa y materialista, aferrados a la confusión que las apariencias muestran. Tras esa confusión se ha de manifestar, inevitablemente, la Perfección que la mano de Dios tiende sobre el Cosmos. No podemos ya, por más tiempo, ser hijos descarriados, testarudos, que se niegan a avanzar. Quien no quiere subir de nivel será barrido, arrastrado por negar la corriente. Elevar el estado de conciencia, fijar la atención en lo espiritual y anclarse en la presencia de Dios constituye la salvación ata los habitantes del planeta.
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