Los buenos solo triunfan cuando termina la película, los cuentos, las obras de teatros están llenas de historias maravillosas donde los buenos sufren hasta el final pero salen airosos y triunfantes.
Esta es una historia particular.
En esta obra el director pone a su hijo como papel principal y su hijo no sabe actuar. Es tosco, no convence pero al director le cuesta reemplazarlo por uno mejor, quizás por no lastimarlo, es su hijo, pero en un momento el público que pagó la entrada entusiasmada para ver una obra que ya conocía, ve que no es la misma, entonces comienza a levantarse de las butacas y abuchear. Las luces se encienden, el director se para en el escenario y les pide un minuto de su atención:
-Quiero pedirles que se sienten y nos den una nueva oportunidad, sé que no están saliendo las cosas como quisiéramos pero pusimos mucho esfuerzo en hacer esto, tengan paciencia.
La gente se quedó escuchándolo y alguien desde el público preguntó-¿cambiará los actores que no sirven por gente talentosa?
El director miró hacia todos lados y esbozó
_No hay otra manera si queremos que ustedes no dejen el teatro.
El público comenzó a sentarse nuevamente, las luces se apagaron, el telón se abrió nuevamente y veremos que actores saldrán a escena.
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