Se pueden tener millones de dólares durmiendo en los bancos.
Una mansión en cada ciudad que elijas.
Autos por montones. Manjares y mayordomos.
Amantes caros y whiskys añejos.
Se puede sonreír en fiestas exclusivas y resplandecer con vestidos de diseño.
Pero la felicidad no se compra, la dignidad no se consigue en los locales de Miami.
El amor no puede corromperse como si fuera un empresario codicioso, el amor se siente y si alguien está contigo por tu dinero, simplemente lo has comprado.
Recuerden siempre que la vida es lo que nos tocó y hay que aprender a ser felices con lo poco o mucho que uno tiene. Sean leales, buenas personas.
Después de todo la vida es como el ajedrez, cuando el juego termina, la reina y el peón van a parar a la misma caja.
Buenas noches compañeros.
Sean felices y cuídense.
❤
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