¿Te acordás de aquel domingo cuando éramos niños?
La felicidad de levantarse con una sonrisa. Correr hasta el baño sabiendo que ese era un día perfecto.
Regresar rápido y llegar con la cara llena de "lo quiero ya!".
Mamá se agachaba para estrellarme en un abrazo y papá me observaba enamorado mientras besaba la bombilla del mate.
Yo preguntaba
_¿Y mi regalo?
Sus miradas cómplices escondían todo.
Sus sonrisas invisibles comenzaban a inquietarme
_¿que regalo? Preguntaba mamá, mientras una mueca se le escabullia de la cara. ¿Vos sabes de que regalo habla amor?
_ni idea respondía papá.
Y mi gesto enfadado daba fin a ese acto de suspenso.
Mi regalo ahí estaba. Siempre. Mucho o poco, grande o pequeño pero siempre estaba.
Hoy que ya solo quedan imágenes borrosas de aquella época, me doy cuenta que el mejor regalo era poder tenerlos juntos. Ahí, como una fogata de amor encendida.
Pero el fuego se apagó y las cenizas serán eternas
Fuimos felices y no lo sabíamos. Teníamos una sonrisa que nunca más pudimos recrearla.
Disfruten de los momentos porque son trenes que pasan por nuestros corazones y no vuelven más.
Feliz día a todos los niños y niñas que alguna vez fuimos.
SEAN FELICES.
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