Bendita imagen que me das gota del cielo que me haces ver todo tan claro.
Cuando deje de llover voy a ir a decirle cuanto la amo; ¡Sí!, estoy completamente decidido a ir y declararle mi amor eterno, pues esta vida es para los valientes y yo estuve tanto tiempo acobardado en este sentimiento que no lo puedo entender; quizás ella hizo lo mismo que yo y nos estamos privando de disfrutar algo tan mágico como es este amor correspondido.
¡Cuan iluso fui durante todos estos años, callando esta sensación de gritarle al mundo que realmente la amo con toda mi locura, con todo este silencio desbordandose por mi boca, mordiendo con fuerzas para que no se atreva a escaparse, pero eso ya es pasado, hoy es un día distinto, quizás sea el día más importante de mi vida y dios quiera que sea el de ella también. Es que se nota en su mirada que me ama cuando sonríe, se siente en el aire que quiere besarme cada vez que estoy cerca suyo, los testigos no tardan en notarlo, pues veo en sus ojos destellos de certezas en común. Todos están de acuerdo en que me ama como yo la amo y quizás ya no tenga que preocuparme más por ensayar esos discursos idiotas que simulo improvisar para lograr sorprenderla. Estoy completamente seguro que me ama y ya no hay más tiempo que perder; apenas deje de llover voy a correr hasta su casa cruzando con saltos los charcos que dejará este maravilloso aguacero y a boca abierta voy a pedirle que sea mi novia, voy a contarle todo el tiempo que pasé pensando en ella, voy a mostrarle todo lo que le he escrito, le regalaré mis mejores poemas que obviamente tienen su nombre... y ella me abrazará con esa alegría que iluminará esta lluvia perfecta y saldrá corriendo a contarle a su madre, luego la señora vendrá para invitarme a pasar a su casa, llamará a su marido y el hombre que siempre tuvo esa cara de recio me dará una palmadita en la espalda y dirá
-¡Ah!, mi yerno, el que siempre quise para mí pequeña Samanta
-Y es así señor, diré, esperé tanto tiempo pero al fin estoy aquí en el lugar donde siempre debí estar, al lado de su hija amandola con nadie la ha amado jamás... y entonces pedirán un beso con un cantito "Que se besen, que se besen" aplaudiendo suavemente mientras una sonrisa sonrojada decora el fuego que libera la chimenea encendida y en ese momento tomaré mi parte como hombre, me acercaré erguido, la apretujare entre mis brazos y le daré el beso más hermoso que jamás nadie dio por siglos, luego regresaré corriendo a este mismo lugar empapado de amor, sonriendo como en un sueño para contarle a mi padre todo lo sucedido y el dirá
- ¡ese es mi hijo! salió a su padre, eligió la mujer más bonita del pueblo; mientras mira a mamá que sonríe y le acaricia el cabello.
Cuando deje de llover voy a ir a decirle cuanto la amo, como loco correré y correré hasta llegar a su casa y entonces me detendré a observar detalladamente ese pedazo de suelo que sostiene a mi ángel en esa caja de ladrillos, seguro se me ocurrirán frases hermosas y las diré con un tono varonil irresistible para aquella niña enamorada de este hombrecito pobre pero valiente como dice mi abuelo. ¿que importa el dinero para dos niños locos de amor que se aventuran a la vida? A esta maravillosa parte que es la felicidad, ¿que importa el dinero? No creo que su padre se moleste porque soy un niño de doce años que siempre ha vivido en la pobreza, ¡no creo!, esa familia no es igual a la de todos los ricos de este pueblo, son distintos; es cierto que ella siempre se luce con los mejores vestidos, paseando en autos nuevos... quizás el dinero algo pueda interferir... a mi nunca me importó ser pobre pero quizás a su padre pueda molestarlo y tal ves cuando me vea llegar comience a tratarme como un interesado que solo intenta seducir a su hija para quedarse con su herencia y seguramente su madre se reirá a carcajadas mientras me señala con el dedo índice cuando Samanta me cierra la puerta en la cara mientras me mira con esos ojos celestes que no pestañean y dejan en carne viva el deseo de desaparecerme de ese lugar errado, ¿que hace un niño pobre como yo parado en una alfombra roja de entrada con estos zapatos gastados? Malditos ricos, siempre separando lo bueno de lo malo como si tuvieran un derecho divino, como si mi familia no fuera normal, como si estuviéramos apestados de una enfermedad contagiosa llamada pobreza; y esa niña consentida que por hermosa que parezca no deja de ser una más entre todas las que pasean por las veredas de este pueblo, incluso he visto mucho más lindas por todas partes y seguramente con una familia más bondadosa que no anda por el mundo discriminando... ahora cuando deje de llover...cuando deje de llover... voy a vacíar los tachos que papá puso en mi pieza para atrapar las gotas que caen del techo gracias a esta maldita lluvia que siempre odié.
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