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Fernando Repetti

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¿Cómo reprogramar la mente para el éxito?

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El cerebro humano no está diseñado para el éxito, está diseñado para la supervivencia. La supervivencia consiste en conservar energía. El éxito es lo contrario. El éxito consiste en gastar energía, en hacer cosas incómodas. Por lo tanto, si te dedicas a procrastinar, si has hecho una mala elección, o te cuesta hacer lo que tenés que hacer no significa que estés condenado al fracaso. En realidad, significa que tenés un cerebro humano normal y saludable que funciona perfectamente. Pero el éxito no es normal. El éxito no es la media. El éxito no es lo que la mayoría de gente experimenta. Si querés experimentar el éxito, necesitás recablear literalmente las vías neuronales de tu cerebro. Para eso, es necesario aprender cómo incorporar nuevos mindsets que te lleven en la dirección correcta. Y sobre eso vamos a hablar en este artículo. En mi experiencia, se logra mediante 3 pilares: autoconocimiento, visión y transformación o reprogramación. Para hacer algún cambio, antes es necesario saber qué es lo que no está funcionando. Y cuando se trata de la mente, muchas veces no somos conscientes de qué es. El 95% de la mente es subconsciente, lo que significa que no somos conscientes de los programas que ejecuta en piloto automático. Y por este motivo, muchas veces repetimos el mismo patrón que no nos permite crecer. Para lograr detectar cuáles son esas creencias limitantes existen distintos métodos, al igual que existen varios métodos para luego hacer la reprogramación. Sin embargo, el primer paso es empezar a ser conscientes de toda nuestra historia e ir observando las causas y efectos de cada situación. Gran parte de nuestro sistema de creencias se forma en los primeros 7 años de vida y depende, principalmente, de la cultura (no es lo mismo nacer en el occidente que en el oriente), el entorno cercano (familia y escuela principalmente) y nuestras propias experiencias (eventos de alto impacto emocional). Esas 3 cosas van impregnando nuestro subconsciente para luego repetir esos programas de forma automática el resto de nuestras vidas. A menos, que en algún punto, decidamos cambiarlos. El segundo pilar es la visión, de nada sirve saber qué es lo que no funciona si no tenemos en claro qué es lo que queremos lograr. Sería como encontrar una pieza rota y no tener una nueva por la cual reemplazarla. Cuando sabemos con claridad lo que queremos: salud, felicidad, dinero, amor, libertad, seguridad, contribuir, etc. es ahí, que teniendo el objetivo en mente, podemos optar por cambiar un programa viejo por uno más nuevo y acorde a nuestra visión. Recién llegados a este punto es que se procede a la reprogramación. Como mencioné al principio, existen muchos métodos y formas de hacerlo. No hay una mejor que otra, simplemente son distintas y dependiendo la circunstancia es la que usaremos. Por ejemplo, algunas creencias son más superficiales y simplemente con tomar consciencia y decidir actuar de manera diferente ya se produce el cambio. Por otro lado, existen algunas que son más escurridizas, más difíciles de encontrar por nuestros propios medios y es necesario recurrir a personas externas que nos ayuden a identificarlas para luego poder cambiarlas. Herramientas como la Psicología, el Coaching, Decodificación Bioemocional, Constelaciones Familiares, etc, pueden servir tanto para generar ese autoconocimiento que nos permita detectar lo que nos está limitando como también para lograr hacer el cambio. Muchas veces no basta con una sola y es necesario recurrir a alguna otra en especifica para nuestra situación en particular. También depende de con cuál sientas mejor conexión y que te aporta más. Como todo camino de crecimiento personal, es justamente eso, personal. En mi caso, pase por todas las antes mencionadas y algunas más también jaja. Cada una de ellas me brindó información útil que me permitió conocerme mejor y poder hacer cambios a favor de mi crecimiento. No estoy ni cerca de estar libre de limitaciones, y sinceramente pienso que, no sé si en algún momento se logra dicho estado. Lo que sí creo, y soy testigo de eso, es que cada vez que nos encontramos con una pared es importante observarla y poder comprender qué es lo que nos quiere enseñar, porque de forma contraria nos vamos a estar chocando con la misma todo el tiempo. En cambio, cuando adoptamos una mentalidad de crecimiento constante, no significa que las paredes vayan a desaparecer, pero por lo menos son distintas y cada vez vamos avanzando más hacia nuestros sueños. El éxito es eso, la realización progresiva de un sueño, es el camino, es el sentimiento de progreso, de que lo que hacés está alineado a un propósito de vida y que en este tiempo limitado en el cuál estamos vivos (por lo menos en este plano de la existencia) estás haciendo que cada minuto cuente. Lo mejor que podés hacer por los demás es desarrollar tu mejor versión, ya que no se puede dar lo que no se tiene. A medida que desarrolles tu mejor versión, verás cómo todo a tu alrededor cambia. La secuencia es cambiar el mundo interno para luego cambiar el externo, no al revés. Primero SER, para luego al HACER, TENER. Primero es necesario ser y pensar como millonario, para luego tener los millones. Lo mismo para cualquier otra área. Casos de la vida real lo demuestran, personas que no eran millonarias ni tenían esa mentalidad, reciben una fortuna (lotería, herencia, etc) y al cabo de un tiempo muy corto lo pierden todo y se encuentra igual o peor. Dicho esto, espero haber aportado un poco de luz al tema y que sea un empujón a que hagas algo al respecto. Tus sueños no son negociables, si están en vos es porque sos capaz de alcanzarlos, pero eso no significa que llegarán solos. Así que a seguir avanzando. Un abrazo grande. Fer.
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