Imagen de portada
Imagen de perfil
Seguir

ramellofranco

Blog
0Seguidos
1Seguidores
Invitame un Cafecito

Etapa 28, El ingreso al desierto.

Cargando imagen
Entro al hospedaje de Vilei, todo empapado, parece más una casa de ventas de recuerdos o “souvenirs”, que hospital de peregrinos, hago check in, me designan la habitación, pido la cucheta (litera) de abajo para no tener que subir por que ya no tengo más fuerzas. Lamentablemente en, casi todo el trazado, por mi altura corporal de 1.90 mts y no se si por ley, me asignaron la mayoría de veces la cama superior, ya en la habitación, en la cama de enfrente, una señora mayor se intenta parar con dos bastones, veo que tiene mucha dificultad para caminar, mi cara de asombro se ve que la distrae y me trata de decir algo, no entiendo el idioma y me marca insistentemente bajo la cama a lo que me asomo y veo una media (calcetín), trato de comprender las señas, en ese momento otra peregrina más joven, que ya estaba en la habitación, se levanta y en un acto de arrebato se mete bajo la cama, se lo entrega para que se calme, a lo que a señas indica que no es de ella, cosa que me parece algo extraño, la joven se lo tira arriba de la cama y como molesta se va, la señora se calma y me mira, pero ya no tengo mente para comprender todo lo que está pasando a mi alrededor, debido a los innumerables flashbacks y el frío que vengo soportando desde que dejé Sarria bajo la lluvia. Como puedo desarmo mi mochila para encontrar algo de ropa seca y me adentro al baño, que por suerte la habitación dispone de tres individuales con ducha, cierro la puerta y me dispongo a darme una larga y relajante ducha caliente, mientras me ducho aprovecho para lavar toda la ropa mojada que traía puesta. Me siento en el piso dejando que el agua caliente corra por mi cara y empiezo a sentir los pies y la manos nuevamente, siento que en mi sistema vuelve a recircular la sangre de una manera más adecuada, empiezo a respirar más tranquilo apoyo la cabeza en la pared y de repente, veo la luz incandescente nuevamente, me quedo como ciego, no hay nada a mi alrededor, veo todo blanco, como si de una niebla se tratara, de golpe se empieza despejar como si fuera un amanecer y todo es amarillo, veo arena, bancos de arena, como dunas ¿acaso estoy en un desierto?, al entrar en comprensión del lugar, siento un golpe de puerta, me despierto y me doy cuenta que me dormí en la ducha, detrás de la puerta, en la habitación un peregrino me pregunta en el idioma de inglés si me falta mucho, que necesita usar el baño, me siento confundido hasta que me repongo, siento el golpe en la puerta otra vez, le contesto en idioma español (ya que no me da la cabeza para traducir). que ya estoy por salir!!!, que tiene 2 baños más contiguos, a lo que supongo que no entiende e insiste golpeando más fuerte la puerta y preguntando lo mismo en un tono más elevado. Busco de reponerme aún más, parece que se me ha bajado la presión, respiro ondo y tratando de mantener la calma le digo en su idioma que espere, que cuando sea el momento voy a salir y que dispone de dos baños contiguos para ducharse, siento un silencio y luego un portazo fuerte como de la puerta de la habitación, todo queda en silencio, me repongo, termino de ducharme, salgo a la habitación y no hay nadie, cuelgo la ropa para que se seque cerca del radiador-calefactor y me tiro rendido en la cama. ¿Quién habrá sido ese peregrino?, miro que los dos baños contiguos al mío, están desocupados, me quedo pensando ¿Habré hecho algo fuera de lugar?, me siento como alterado, trato de descansar pero no puedo, doy vueltas, agarro el móvil y me pongo a ver cuanto falta para Santiago, el clima, envío unos mensajes por whatsapp, reviso las redes, leo publicaciones random para ver si puedo calmar este estado que se despertó y parece que es peor, sigo dando vueltas hasta que llega la hora de la cena peregrina, me adentro al comedor dónde están sentado todos los peregrinos y al centro de la mesa un Joven inglés todo musculoso, vestido a lo John Cárter (o Indiana Jones), contando anécdotas (a peregrinos de más de 600 kilometros recorridos) de: pasares, complicaciones, emociones, montañas y cosas estrambólicas, (rozando casi la Ciencia Ficción) de los casi 5 kilometros de Sarria hasta aquí bajo la lluvia, veo asombrado la dinámica, me resulta como intolerante, tengo una sensación rara en el cuerpo, veo que esta persona no permite hablar a nadie (o interrumpe a quién desea hacerlo), también me sienta conocida la voz, intuyo que es el que me golpeó la puerta del baño, así que cómo forma de protección física, mental y espiritual, me siento bien alejado, pido mi porción de comida y en silencio me pongo a observar, veo que cada vez que dice algo, la que parece su pareja (o subdita, tambien vestida de exploradora) lo afirma y valida cosas gladiadorezcas, esto hace que lo motive cada vez más a levantar la voz y a seguir con su monólogo bastante exagerado de sus aventuras. Luego del postre me doy cuenta que no ha parado de hablar, me duele la cabeza, me levanto y como “cosa de mandinga”, se dirige a mí con una pregunta en su idioma (en tono burlón y soberbio) whats? Are you going to sleep already? (¿Que? ¿ya te vas a dormir?) mostrando una sonrisa inventada, aludiendo con su mirada a su reloj de Rambo. Me tomo un momento, respiro, lo miro a los ojos y sin ofrecer palabras a su demanda, hago señas, como que no comprendo el idioma, digo: provecho y buen camino!, me retiro a la habitación. ¿Qué fué todo eso?, ¿Que hizo que me preguntara a mí, si estaba en total silencio, abstraído y totalmente fuera de la situación?, me acuesto en la cama y me duermo de tal manera que no escucho cuando llegan los demás peregrinos. Cae un Rayo, Escucho gritos a lo lejos, alguien está enojado y le grita a otro que se calle, me despierto, es el peregrino inglés!!!, la novia le dice que se calme, que la persona solo está roncando!, afuera llueve torrencialmente, esta persona se levanta, prende la luz y sigue increpando a un peregrino que está durmiendo en la cucheta (litera) de al lado, lo despierta, le dice que por su culpa no puede dormir, el peregrino como confundido y con cara de terror, no dice nada, la novia lo toma de la mano, le dice que se calme y en un ademán despectivo, el inglés le suelta la mano y totalmente en cueros sale de la habitación a la lluvia, golpeando la puerta fuertemente… la novia, sollozando, pide disculpas, toma una manta, apaga la luz, se va para afuera a la noche y a la espesa lluvia también. Trato de agarrar el móvil para ver la hora, no puedo, estoy totalmente adormecido en manos y pies, no puedo mover el cuerpo, siento cortada la respiración, y en la cabeza el tum tum de mi corazón, parece que se me está por explotar, me empiezo a marear, sigo intentando moverme y de repente veo todo negro, luego un punto blanco que viene hacia a mí, me dice que otra vez me perdí, me abraza, me dice que me calme, que preste atención!; luego me acompaña hacia una puerta, y de repente estoy nuevamente en el desierto cubierto de niebla, que raro!, siento que ya estuve en este lugar!!!, empiezo a caminar y veo que al final de las dunas empieza a salir el Sol, siento campanazos, como un despertador,¿es una alarma de un móvil?, me despierto en la cama del hospedaje, ya me puedo mover, me siento mucho mejor, al instante entran la pareja de ingleses todos mojados y se acuestan a dormir, miro el reloj y son las 7 de la mañana, me intriga saber donde habrán pasado la noche; con esa intensidad e ímpetu, hasta me da a pensar que las historias de los 4 y tantos kilómetros que contaba ayer podrían haber sido ciertas!!!, ¿Será que el reloj de arena que lo domina, es el inverso del mío?, ¿Que cuando entra en una emoción su tiempo “en presente” en vez de acortarse como el mío, el de él se alarga?, o ¿Será que es muy temprano y todavía no desayuno y estoy sacando teorías conspirativas imaginarias?. Me reincorporo y voy a desayunar al comedor, la charla general es del “evento de la noche”, me entero que fue a las 3:15 am, a través de la vitrina que hay en el comedor Asoma el libro “El Alquimista” de Pablo Cohelo, me inundan recuerdos de su lectura, fue uno de los motivos, entre tantos, que impulsó este viaje, miro el camino por la ventana, lamentablemente sigue lloviendo, veo algunos peregrinos que ya iniciaron la peregrinación, cubro mi guitarra con el impermeable, me pongo la pesada mochila, el poncho de lluvia, y me adentro nuevamente al camino, el trasado es serpenteado de subidas y bajadas por suerte son más las bajadas, bajo la lluvia voy meditando acompañado por “mi ángel de la guarda” que me lleva de la mano hacia la luz y cuando para un poco la lluvia, vuelvo “al presente” para tomar dimensión de dónde estoy. En las paradas de bus, se ven algunos peregrinos, que la lluvia y otras motovaciones les ha cambiado el plan, yo sigo caminando, estoy llegando a la costa de el Río Miño (el más grande de Galicia) cruzando entre las iglesias de San Pedro y San Nicolás, escucho a lo lejos campanasos (cómo la alarma del móvil en la mañana), visualizo antes de cruzar el puente, en un monumento que está con vista al Río, Una Campana como completando la figura de un Corazón, “Liberty Bell” (campana de la libertad) dice el cartel, aprovecho la aglomeración de peregrinos para pedir que me graben un videito “tocando mi libertad". Me parece que ya faltan pocos km!!!, cruzando el puente, llegando a PortoMarin me encuentro con una escalinata ascendente coronada con una torre que tiene una entrada en arco y en la planta de arriba un enrejado (cómo una cárcel), entiendo que es un simbolismo mental, que son las creencias adquiridas y las perspectivas erróneas las que nos pueden meter ahí, pero también me doy cuenta que cuando se batalla y se continúa caminando, también se puede salir!. Empiezo a recuperar la voz, voy cantando mientras camino, esquivando charcos y peregrinos al paso, llego a el pilar de los últimos 100km y mis ánimos comienzan a brotar desde dentro, el cansancio produce como una sensación de tristeza (Morriña en gallego) cómo que algo se está por terminar y la voluntad que nace de dentro, produce como una alegría inmensa de que se está por lograr el objetivo (el sueño). Los italianos le dirían “dolceamaro” a esa ambivalencia de emociones, que produce una dulce pero amarga sensación. Llego a Gonzar un pequeño poblado, tengo energías todavía pero me parece que es hora de parar, hay solamente dos hospedajes, me apunto en uno y hago uno de los últimos procesos de check in, después de 700 kilómetros recorridos a pie, los 90 y tantos restantes que parecieran pocos, no dejan de ser para mi un gran desafío. ¿llegaré a Santiago?, Acompáñame en estas dos últimas etapas. Nunca dejes de aprender, el que abandona no tiene premio. Te quiero mucho ❤️ Fido.
Ver más
Etapa 28, El ingreso al desierto. por ramellofranco | Cafecito