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ramellofranco

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Etapa 29: La campana que llama y el pulpo que libera.

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Son las tres de mañana me despierto en el albergue de la Xunta de Galicia en Gonzar, un peregrino de avanzada edad ronca de una manera que parece va a cortar la respiración y luego arranca de nuevo, mis ánimos son de diversión, me parece que en sueños me estaba riendo, haciendo un poco de esfuerzo para recordar “el sueño” me vienen imágenes a la mente de un ángel que baja lleno de luz y me hace cosquillas, sigo tentado de la risa y el entrecortado del respiro me hace volver al presente, veo en las penumbras de la luz de luna, que entra por la ventana, las camas del hospital repletas de peregrinos durmiendo, ¿en qué momento llegaron toda estas personas? está en totalidad ocupado!. Voy al baño, tomo agua y vuelvo a la cama. Doy vueltas y vueltas, ¿cuánto tiempo habré dormido?, pareciera que el tiempo en sueños toma otro ritmo, me hago bolita en el saco de dormir y regreso al sueño, veo campanas, gente trabajando en los campos, un camino y al fondo el sol se asoma… trato de saber si estoy durmiendo o estoy realmente caminando, no puedo distinguir entre el sueño y la realidad, hasta que me acuerdo de mirarme las manos (de niño usaba esto cuando tenía pesadillas), miro y en eso una sombra me envuelve y vuelvo a la cama del hospital, ya algunos peregrinos se están levantando, aprovecho también para armar la mochila, tomo conciencia que ya estoy muy cerca de Santiago, me inunda una tristeza… El hospedaje no tiene ni olla para calentar agua, parece saqueado, gracias que tengo mi mechero de camping así que me preparo un termo de agua caliente para tomar unos mates, mi caramañola con te frio y me adentro nuevamente al camino. Otra vez llueve, saco la capa de lluvia, tapo la guitarrita con el impermeable y emprendo en el amanecer el camino hacia el oeste. La temperatura a calado de una forma que toda la ropa que llevo me la he puesto de abrigo, en el transcurso de la jornada, que está plagada de ansiosos peregrinos que recién empiezan su camino, por doquier, trato de entrar en meditación mientras camino, pero me siento raro, es como que cada vez que se acerca uno a preguntar o a charlar, su estado no me permite entrar en mi meditación, en cambio si camino contiguo a uno que ya recorrió más kilómetros mi estado interior se siente en calma, con esta pregunta rondándome la mente, me pongo los auriculares, busco unos cantos gregorianos de playlist, sereno los pensamientos, llevo la respiración al abdomen y me concentro en la respiración, empiezo a disociar la realidad y me adentro nuevamente a la oscuridad, viene el punto blanco hacia a mí, me toma de la mano y en silencio me lleva hacia la luz, encandilado ya estoy de nuevo en el desierto, es medio dia, me doy cuenta por que mi cuerpo no emite sombra, voy caminando hacia las dunas donde ayer vi el atardecer y empiezo a sentir una sensación como que ya he estado en este lugar, lo siento como familiar. A lo lejos veo como líneas, que aparecen y desaparecen, ¿acaso es un plato volador?, sigo caminando, la brisa me pega en la cara y siento una sed incontrolable, necesito tomar agua, a lo lejos veo estructuras como si fueran columnas, puedo imaginar que son como restos de iglesias, parecidas al foro romano en roma, aparecen y desaparecen, como si parpadearan, ya casi exhausto del cansancio y de la sed de tanto caminar, veo un pozo de piedra,¿que raro? ¿es acaso el pozo del Serbal y la luna?, confundido sigo caminando hacia él, esto parece que no parpadea como las demás estructuras, escucho como cánticos, veo un un balde verde que cuelga de la roldana y de repente siento voces insistentes que me preguntan si me gusta el pulpo,¿te gusta el pulpo? (¿que pulpo?), me espabilo y vuelvo de la meditación, estoy rodedado de peregrinos y uno de ellos me pregunta si deseo almorzar con ellos, me saco los auriculares y le pregunto ¿dónde estamos?, - Estamos por llegar a Melide Franco, ¿como sabe mi nombre?, más confundido entro en pánico, y me dice: Somos nosotros los peregrinos franceses de las Herrerías, estamos todos aquí!!!, ¿gustas acompañarnos? después de la misa de peregrinos en la basílica, vamos a comer “el famoso pulpo a la gallega” en un conocido restaurante, sorprendido por el reencuentro acepto la invitación. llegando a la ciudad encuentro incrustado en una pirca, un místico cuadro, explicando de manera científica la equivalencia de los sonidos en la creación del universo (Wauuu ¿esto existe realmente?), Wiki iomwuu: es una especie de “piedra rosetta” que combina la tabla periódica de elementos, con los sonidos y un piano virtual. Llego al hospedaje, llamado “San Antón”, hago el check in, me baño, comparto el servicio de lavado de ropa con otro peregrino y me dispongo a descansar y comer algo en el bar-café hasta que la lavadora automática termine el lavado, luego del tendido, me adentro a dar una vuelta por la ciudad. Al regreso veo en el cartel del hospedaje, un peregrino con un burro; me recuerda al mitológico Cura Brochero de traslasierras de mi querida Córdoba (Arg.), ¿Será que aquí, hay una persona que camina con un burro por las sierras también?, mi mente ya no aguantaría tanta similitud de personajes ¿será que las historias se repiten o será que siempre se cuentan las mismas? y si es así, ¿Quién las crea y quién las cree?, busco un poco de información en la web y efectivamente… (¡más allá o más acá, igualito a mi Santiago, decía mi padre!). Hay un Poeta Escoses “Stevenson” que cruzaba las sierras de Francia en su Modestine Burro, me parece que estoy en un loop de simbologías, para salirme un poco de la parte espiritual y mental, me froto con las dos manos, ambas partes de la cara en forma circular y siento que me duelen los laterales de la cien, si justo donde se encuentra anatómicamente, el lóbulo temporal!, ¿me estaré por enfermar por el frío?, al instante suenan “las campanas” de la capilla de San Roque, Cierto, La misa del peregrino!!! (¿salvado por la campana?), agarro la capa de lluvia y de ojotas, con las medias que tome en el albergue de montaña, me voy para la capilla que está repleta de peregrinos, veo algunas caras conocidas y muchos peregrinos “nuevos”, se nota por las botas y las caras de ansiedad, Al finalizar la bendición y luego de los abrazos del reencuentro con los peregrinos conocidos, nos cruzamos al restaurante de enfrente para pedir el famoso pulpo. Hay representaciones de pulpos de madera por todos lados, por suerte hay degustación!, lamentablemente no hay aprobación de mis papilas gustativas y decidí pedirme un bife con papas y agua, a estas alturas, por creencia, necesito reponer energías como la que te da “la carne”, luego del brindis con “vino tinto” y el “dulce de postre”, nos despedimos con abrazos como si no nos fueramos a ver más, como sucedió antes o como sucederá después, a este camino ya le quedan dos etapas pero ninguno es consciente de lo que puede llegar a ocurrir en estos últimos kilómetros, espero que puedas acompañarme. Nunca dejes de aprender, el que abandona no tiene premio. Te quiero mucho ❤️ Fido.
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