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Etapa 30: La estrella Polar y la luna oculta

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Me despierto temprano en el Hospedaje San Antón, sus paredes de piedra y su renovada perfilería genera una sensación ancestralidad (como su estructura) pero con un toque moderno y brilloso que le da una frescura al ambiente, bajo a desayunar al bar, pido agua para el mate y ya me alisto para salir. Afuera en el camino, sigue la lluvia aunque más dispersa, ya van 12 días que estoy caminando bajo su frío y húmedo manto, al salir de “Melide” (que quiere decir “dulce como la miel” y nada tiene que ver con la “Mielina del SNC”); me encuentro con más peregrinos que se unen al trazado viniendo del “camino primitivo”, luego de tomar la bifurcación por la senda Jacobea que se adentra en el bosque, me permito disfrutar “en presente” un poco la vegetación, el canto de los pájaros y al sonido de mis pasos; luego de un largo momento de comunión con la totalidad de los sentidos, decido entrar nuevamente en meditación. Esta técnica que aprendí inocentemente de niño y pude “entender” de grande, (después de dos picos de stress y varios desmayos), se llama en los libros: Mindfulness o atención plena; en realidad en el pasado, solo era un niño queriendo ver “Dibujos Animados” en el TV, cuando en el entorno inmediato familiar, sucedían todas clases de cosas, incontrolables, inentendibles y en algunos casos amenazantes para la mente de un niño. Esta técnica permite concentrar todo tu potencial y atención en una sola cosa y “apagar” los estímulos o interrupciones externas, incluso en este estado, mediante procesos subconscientes, se puede “resetear la mente” o lo que comúnmente se dice “reprogramar el consciente”, para que “al regreso” funcione de una determinada manera. ¿cómo se logra? -en vez de “luchar o huir” en contra del estímulo externo o intentar controlarlo, la práctica te entrena para observar disociado con “aceptación y ecuanimidad”, también llamado congelamiento conductual o Freeze, y de esta manera al volver del estado “la conducta consciente siga un determinado patrón”, (puede ser activado consciente o inconsciente). En fin, Lo que haría instintivamente cualquier animal como una Ardilla, Felino diente de sable o Perezoso (por decir algunos), frente a un gran peligro inminente…(No quiero nombrar a la película La era del hielo por que nada tiene que ver!, sería como decir: ¿De qué color era el caballo blanco del Libertador San Martín?), ¿Habrás visto por ahí, “en la nube” de este mundo globalizado, una foto de algún “Sumerio agarrando un Felino Domesticado”?, Todas las simbologías te llevan a un solo lugar,¿Realmente estás preparado para descubrirlas?. Siguiendo con la técnica resulta muy beneficiosa “externamente”, sobre todo para las personas que te rodean que están emocionalmente alteradas, ya que al estar en equilibrio y consonancia interna y congelado en tu exterior, por más que sea caótico, genera un atisbo de paz en el ambiente y en algunos casos hasta tienes la suerte de pasar desapercibido o parecer “colgado” (que vives en otro planeta), más allá que la chusma te puede llegar a juzgar que te falta “acción o defensa”, luego para la persona que lo está ejecutando, al estado, puede sentirse confuso al volver, ya que perdió el hilo temporal y lineal de los acontecimientos (¿te llamaban torpe o lento de niño?). Ahora sí, comprendiendo los estados automáticos meditativos de “atención plena” voy a continuar con mi viaje a Santiago de Compostela, llevo en este momento caminados 721 kilómetros (448 millas del Sistema Imperial) en 28 días ininterrumpidos y me restan 59 kilómetros más, que voy a tratar de realizar en esta jornada de hoy más la de mañana para llegar. Siguiendo con el hilo del inicio y para entrar en el estado meditativo de manera consciente, pongo una música circular o cíclica de playlist,( como los cantos gregorianos o música de campanas), lo que agota la mente y la induce a un estado “sin salida” hasta que se apaga, a la vez esta música, estimula el lóbulo temporal (aquí cambia la percepción del tiempo) luego llevo la atención plena a la respiración (que al ser involuntaria “nunca frena”), el aire que entra lo redirijo al abdomen para estimular el nervio vago y de repente Pum!!!, se apaga la mente (oscuridad total), se detiene el tiempo y con paciencia, respirando cada vez más lento, se aparece el punto blanco, me toma de la mano,( lo que da una sensación de paz) y me lleva a la niebla, que cuando baja el resplandor me encuentro en la puerta del desierto. Otra vez aquí!!! Ahora lo recuerdo, ya he estado en este lugar hace 4 años!!! y hace 12 años antes de eso!!!, aquí fue donde encontré a un niño que insistía con un dibujo de un Sombrero, aunque enojado me dijo que era una boa que se había comido un elefante!!, también recuerdo varias charlas de hombres en planetas extraños, me instruyó sobre la domesticación consciente de un zorro (me explicó que solo se puede ver bien con los ojos del corazón) y luego me llevo a un aljibe porque tenía sed, (debe ser el mismo que vi en la meditación de ayer, junto con los espejismos del plato volador!). Voy a caminar sobre mis pasos para encontrarlo, ¿pero como hacer? la briza del desierto ha borrado mis huellas en la arena!. Ya lo sé! seguiré por el opuesto al sol del amanecer o sea que iré por el sendero que proyecta mi sombra en el suelo, ¡por eso ayer, después del mediodía, no veía mi sombra, estaba detrás!. A lo lejos veo el aljibe y también un pequeño resplandor de algo que se mueve en el piso, apuro un poco el paso y visualizo un pez (blanco y rojo) en la arena, ¿un pez en el desierto?, me acerco ya casi está sin vida!!!, agarro el balde verde y lo tiro al fondo del pozo y rápidamente haciendo un esfuerzo con mis brazos lo subo, la roldana oxidada hace un ruido estridente, tomo rápidamente el balde con agua y al pez para introducirlo, cuando cae, en cuestiones de un momento, empieza a dar vueltas circulares intensamente en la cubeta, y hago un suspiro de alivio, me siento feliz!!!, inmediatamente salta, da una vuelta en el aire y escucho una voz que me dice: Gracias, sabía que volverías, como lo dijo el niño!. al escuchar estas palabras de repente siento una gran tristeza que brota de adentro de mi ser, mis ojos se llenan de lágrimas, -¿cuánto he tardado para regresar aquí? Pregunto. - ¡ va hacer Justo un año! me responde el pez!!!, - Sorprendido consulto ¿Tú hablas?, - Tirándome un chorro de agua en la cara, me responde, ¡No yo canto!... Ahora regresa que todavía falta que salga la luna!. Luego de escuchar esto regreso al camino, el sentimiento de tristeza que traigo del estado meditativo se mezcla con la intensa lluvia, aprovecho para llorar y aliviar la tensión de todo lo que estoy viviendo en este peregrinaje, no me siento todavía capacitado para terminarlo, Santiago está tan Cerca y yo estoy tan lejos!!!. Trato de tomar un poco de presencia en el trazado, no sé cuanto he caminado!, cambio la música y bajo un poco el volumen de mis auriculares, veo a los peregrinos franceses cerca y apresuro un poco el paso para preguntar cómo van, (yo me siento muy cansado y no tengo idea de donde estoy), por señas y en un inglés escaso, entiendo que también ellos están cansados, busco un hospedaje, refugiando como puedo de la lluvia mi móvil y encuentro uno que está en el próximo pequeño poblado, llamo al numero indicado y me contesta un señor muy amable que me dice que: sí está disponible, que cuando llegue repita el llamado que él está a unas cuadras y nos lo abrirá, comparto la información y en silencio bajo la lluvia, completamos los 5 kilómetros faltantes a A Salceda, llegamos al pequeño Albergue llamado “La Corona”, Luego del llamado prometido, llega José, nos atiende amablemente y al cabo de unos minutos y bajo el chaparrón intenso llega también el peregrino Italiano Ermir, con una alegría inmensa, me saluda con un fuerte abrazo y de su impermeable saca su nueva Guitarra pequeña! me cuenta que la compro varias etapas atrás!!! Luego de la emoción, la felicitaciones por la nueva adquisición y del merecido baño, Nos juntamos en en living del hospital todos los peregrinos, hay personas del todo el mundo, mientras el hospitalero prende la estufa hogar, con Ermir afinamos las guitarras para lo que será una de las mejores tarde-noche del camino. Luego de una excelente velada con canciones varias, vamos todos juntos a cenar al La Casa Tia Teresa, donde entre brindis y otros peregrinos contamos anécdotas de lo vivido desde el momento que nos dijimos buen camino en el pasado hasta ahora, las historias van desde pifiadas de caminos, ayunos, caminatas nocturnas, hasta enamoramientos!, las horas se pasan volando entre risas y alegrías aunque todos sabemos internamente que mañana será el último día de caminata, nadie lo nombra, todos disfrutamos el presente y el encuentro. Me voy a dormir con esa hermosa sensación en el pecho, ya todos en silencio en el albergue y recostado me pongo a repasar todo lo que viví en el día ¿Qué será eso de la luna?, ¿podré volver al desierto y buscar el pez, en la meditación de mañana?. Mi mente no para un momento de traer simbologías de la memoria, la dejo funcionar libremente, Me recuerda la vida de San Antonio Abad (o El grande), un egipcio, Padre del monacato cristiano, que se retiró al desierto de ermitaño donde fundó la orden ¿será que no supo como volver?, luego su legado sería representado por um português: Fernando Martins de Bulhões.(San Antonio de Pádua para la Fe cristiana), ¿esto quiere decir que Regresó 839 años después? o que todos estos datos son solo historias repetidas como la del Frances Stevenson con el Cura Brochero (Arg). No deseo dormir todavía, solo pensar que mañana podría ser el último día de caminata me entristece, ¿será que tendré que esperar 4 años más u otra crisis para ver al pez?, el sueño me vence. por la ventana veo que afuera se está despejando de a ratos, trato de ver que estrellas se visualizan, identifico el barrilete de la constelación polar, de pronto se asoma un poco de luz de luna y me quedo totalmente dormido. No te pierdas el último tramo físico de esta hermosa experiencia que llamo, el camino al sol. Nunca dejes de aprender, el que abandona no tiene premio. Te quiero mucho ❤️ Fido.
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