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Psicología Social y nazismo

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En este trabajo presente voy a hacer un análisis sobre el nazismo. ¿Cómo surgió? ¿Cómo se creó al enemigo? ¿Por qué había una actitud aversiva contra los judíos? Son las 3 preguntas principales para explayar. ¿Cómo surgió el partido nazi? Para empezar, hay que tener en cuenta la noción de identidad que, acorde a Owens, T. (2006), es una herramienta (o en algunos casos tal vez una estratagema) por la cual los individuos o grupos se clasifican a sí mismos y se presentan ante el mundo. Todas las nacionalidades tienen una historia, una geografía y una cultura, y están incluidas dentro de la identidad. Ser de cierta nacionalidad, o en este caso, ser alemán, es justamente tener una noción de ser alguien, construido en un lugar, construido con unos valores, y con unos hechos que han formado, y van a formar parte de la identidad. Situándonos en un país que sufrió una pérdida histórica, cultural y económica, dónde se rindieron en la Primera Guerra Mundial, se podría decir que la identidad de cada alemán quedó “devastada”. La realidad de mi vida cotidiana, siendo alemán, es que “Perdí... mi país perdió...” y esto me genera una sensación de humillación que “se realiza alrededor de “mi cuerpo” y el “ahora” de mi presente.” (Berger y Luckman, 1966, p. 65). Esa sensación estaba vigente en la realidad de cada alemán. La identidad alemana quedó enlazada con la sensación de fracaso, derrota y vergüenza. Debido a esto y mediante ese contexto, es dónde empieza a surgir el Partido Nazi, siendo este uno de los que manifestaba su descontento con la rendición de Alemania y la imposición de fuertes medidas compensatorias al país después de la Primera Guerra Mundial, lo cual provocó una reacción nacionalista en la población que no comprendía el resultado de la guerra. ¿Cómo se creó al enemigo? En este período histórico dónde Alemania perdió la guerra, el alto mando alemán extendió el mito de que el ejército había perdido por una traición interna. La culpa, según ellos, fue de los judíos y los comunistas que “habían traicionado al país y pusieron a un gobierno de izquierda en el poder que detuvo la lucha”. Esto sentó las bases del Partido Nazi y sus ideales, ya que la dinámica del prejuicio y el conflicto intergrupal son fenómenos grupales generados por motivaciones humanas básicas y procesos cognitivos impactados por las creencias de las personas sobre sí mismos y sobre la sociedad, el contexto social, y por último las situaciones inmediatas en las que las personas se encuentran a sí mismas y a sus grupos (Abrams y Hogg, 2004; también Billig, 1976). Esto implica que hay un “enemigo interno” que traicionó al país. También podemos destacar el concepto de realidad de Watzlawick (1991) dónde “la realidad es el resultado de la comunicación.” y es a partir del lenguaje dónde, en este caso, se empieza a significar la identidad judía de manera negativa, puesto que el lenguaje proporciona continuamente las objetivaciones indispensables y dispone el orden dentro del cual éstas adquieren sentido, y dentro del cual la vida cotidiana tiene un significado para mí. Marca coordenadas de mi vida en la sociedad y llena esa vida de objetos significativos. Es capaz de transformarse en depósito objetivo de vastas acumulaciones de significado y experiencia, que puede preservar a través del tiempo y transmitir a las generaciones futuras (Berger y Luckmann, 1996, p. 37, p. 50, p. 54). Lamentablemente, el lenguaje “creó” la imagen de un “enemigo” que era “culpable” de todos los males de Alemania. El marco de una derrota histórica que generó una sensación indispensable para cada alemán, sumado al mito originado por el alto mando alemán y sectores de la sociedad antisemitas, facilitó que la ideología nazi se propague con mayor movilidad, creando a un culpable. La construcción de una nueva realidad estaba emergiendo, donde gracias al lenguaje se creó una significación negativa en torno al judío, debido a una sensación de frustración y humillación, ya que “perdieron por culpa de los judíos traidores”, y que inclusive posteriormente la discriminación y la persecución a los judíos estaría amparada por una ley (Leyes de Nuremberg). ¿Por qué se permitieron actitudes aversivas contra los judíos? Envilecimiento es la palabra indicada para explicar esto. Acorde a Goffman (1973) es un proceso de adaptación en instituciones, donde se aprende que algo, o alguien, es una cosa vil o despreciable, incluyendo el proceso de despersonalización, este último siendo el acto donde la persona no es tratada como tal, sino como un objeto que tiene que permanecer separado del mundo donde vivo. Este fenómeno era causado y aumentado exponencialmente debido a que, en los salones de clases, como en las Juventudes Hitlerianas, la enseñanza estaba dirigida a producir alemanes conscientes de su raza, obedientes y capaces de sacrificarse, dispuestos a morir por el Führer y por la Patria. Por ende, cualquier acción o medida para “hacer renacer a la patria” estaba justificada por este discurso internalizante. El mismo generó, permitió y justificó actitudes deplorables en contra de los judíos. Las actitudes, según Briñol, Falces y Becerra (2007), son evaluaciones globales y relativamente estables que las personas hacen sobre otras personas, ideas o cosas. Estas tienen tres componentes: el componente cognitivo que incluye pensamientos y creencias de la persona acerca del objeto de actitud (creer que el judío es un traidor y que por su culpa perdieron), el componente afectivo que agrupa sentimientos y emociones asociadas al objeto de actitud (no había empatía alguna con los judíos ya que estaban despersonalizados y envilecidos por el discurso), y por último el componente conductual que recoge las intenciones o disposiciones de la acción así como los comportamientos dirigidos hacia el objeto de actitud (perseguir, discriminar y violentar gente judía). Conclusión La realidad nazi fue originada a partir de un contexto histórico por el cual su país se rindió, generando un golpe duro contra la patria e identidad misma de cada alemán. El sentimiento de humillación y vergüenza recorría sus cuerpos, y al no entender por qué perdieron, el partido nazi tomó a un grupo en específico para atacar y echarle la culpa debido a una “traición”. Es a partir del lenguaje por el cual se internaliza un discurso, significando a un grupo y transformándolo en enemigo, justificando cualquier acción inhumana contra ellos ya que los “traicionaron”. La identidad, el contexto histórico y el discurso fueron las armas principales para construir esa realidad aberrante. No caigamos nuevamente en ideologías nefastas que cometan aberraciones en contra de la humanidad. Un saludo.
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