Si hay algo a lo que me invita el Diego es a repensar la dualidad. Por un lado el artista de la pelota y su técnica indiscutible en la cancha; por el otro una vida privada que, como mínimo, podríamos catalogar de controversial. Mucho se ha dicho ya sobre esto, pero creo que vale la pena seguir rescatando la pregunta: podemos separar al artista de la obra?
🖼40x50 cm
🎨Óleo sobre madera
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