Lucas 11:1-4
Los discípulos veían que Jesús, siempre se alejaba a lugares donde podía estar solo para orar. Ellos se dieron cuanta de que la oración era clave, para caminar en el poder de Dios, y le pidieron a Jesús que les enseñe a orar. Este relato bíblico, nos deja varias enseñanzas, por ejemplo, podemos ver qué Jesús no imponía de forma autoritaria sus enseñanzas, Jesús enseñó con el ejemplo, demostrando con su vida y sus hechos como se deben hacer las cosas, los discípulos tenían la opción de aprender o no aprender, de aceptar o no, de saber más o quedarse donde estaban. Aquí vemos otra enseñanza: es necesario seguir a Jesús con intención, como los discípulos, observar su vida, sus hechos, y sus palabras, para "imitarlo", pedirle que nos enseñe, esa actitud de desear más de Jesús es necesaria para que el Señor derrame mas de su Espíritu en nosotros, y lleguemos a ser como él. Por último, la oración debe ser coherente, razonable y a la ves espiritual, alineada a los propósitos del Padre celestial, no a los propósitos humanos, o personales. La voluntad de Dios es bendecirnos, darnos todo lo que necesitamos, y al final del camino la vida eterna, pero si oramos todo el tiempo enfocados en nuestra necesidad personal, únicamente o en cuestiones ajenas a Dios, la oración es inútil, es una forma de contradecir la voluntad del Señor. No está mal pedir por salud, prosperidad, y protección, de hecho en la oración del Padre nuestro, Jesús lo enseña, pero también debemos orar por los intereses de Dios. Jesús oraba al principio del día, preparando la agenda del Padre, a quien tenían que sanar, que tenían que predicar, dónde tenía que llegar Jesús con el mensaje de Dios, ese es uno de los objetivos de la oración recibir las
instrucciones de Dios, y pedir lo que necesitamos para ese trabajo en el Reino de Dios. Así que observa a Jesús, busca imitarlo, y ora por los negocios del padre, todo lo demás vendrá por "añadidura".
Bendiciones!
P. Aldo
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