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Pastor Aldo Daniel Monegal

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Sin paracaídas

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Daniel 7:9-10 9 Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y cuyos cabellos eran como lana purísima. Su trono era de llamas de fuego, y este tenía ruedas de fuego abrasador. 10 Un río de fuego corría y salía de delante de Él. Millares de millares lo servían, y millones de millones estaban de pie ante su presencia. Entonces el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. Una escena profética, de lo que pasará en el cielo, la actividad divina es deslumbrante, y aunque alguien compare esta visión con una película de fantasía, es palabra de Dios y esta a punto de suceder, es un momento de la eternidad del que ningún ser humano escapará. En esta vida tenemos la oportunidad de decidir como saldremos de ese juicio, si el juez nos halla culpables, o si el juez nos absuelve de la condena eterna, porque en la eternidad, allí en el trono de Dios todo dura para siempre, y si somos inocentes en el juicio pasaremos la eternidad con Dios, como parte de aquellos millares de millares que sirven a Dios. Pero si somos hallados culpables, seremos condenados, para toda la eternidad, separados de la vida de Dios, en oscuridad eterna. Podemos pensar que falta mucho para eso, podemos negarlo y decir que eso nunca pasará, o sencillamente no creer en lo que dice la palabra de Dios, tenemos la posibilidad de decidir. Yo comparo está vida con un salto en paracaidas, el trayecto es inevitable desde el avión hasta la tierra a gran velocidad, no hay posibilidad de salvarse, el destino está sellado, pero si nos ponemos un paracaidas, pasaremos por el mismo trayecto pero llegaremos a la meta y no moriremos. Ese paracaidas es Jesús, Dios lo provee, para que seamos salvos, para darnos vida eterna. Ese paracaidas, también nos salvará del juicio, cuando estemos en la presencia del Juez, Jesús es nuestro abogado, nuestra fianza, Jesús pagó la deuda y nos salvó, por amor. Vuelve a leer la palabra de esta nota, y pregúntate cómo será el resultado de tu juicio ante el gran Juez eterno en aquel día? Puedes tomar el paracaidas, recibir a Jesús como tú Señor y salvador, o puedes seguir viviendo sin paracaídas, sabiendo que no hay salida y tu final está sellado. ¿Cuál es tu decisión? P. Aldo Daniel Monegal
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