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TORMENTA
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21.12.20
Ella era calmada, como el mar cuando se encuentra tranquilo cuando escasean las tempestades.
Fluía con las circunstancias que le tocaba vivir, relacionándose de forma afable con las personas que aparecían en su vida diaria.
Cuando los vecinos, amigos, conocidos, requerían de una mano ayuda, ella era la primera que se les venía a la mente, por su alma siempre servicial y bondadosa.
De vez en cuando aparecía alguien un poco más perdido por alguna situación que le acomplejaba, y buscando ayuda, los demás le decían – Busca a la chica esa. – y seguían – Es tan buena ella. –
Y equivocadamente por pensar que el comportamiento de ésta mujer era así, aparecían de vez en cuando personas que se querían aprovechar de su buena voluntad.
Es así como trataban de engañarla de una u otra forma, alegando siempre compasión, pero nunca estando en una situación más desfavorable que los demás.
Pero no hay que equivocarse, puesto que tener bondad no es sinónimo de ser ingenuo.
Es así como la chica, paciente y respetuosa como era, al ver una mala actitud de parte de los demás hacia ella, creía (o quería creer) que ellos no se daban cuenta de lo que habían hecho mal.
Y de ésta manera iba acumulando pequeñas decepciones de las personas que querían aprovechar tal situación.
Pero todo tiene un límite. El respeto, también.
Y cuando se daba cuenta de que era intencional el engaño que habían intentado provocarle, y que ciertas personas solo aparentaban y trataban de sacar provecho de ciertas situaciones, ya no había vuelta atrás.
Es así como se desataba la tormenta, que parecía nada tenía que ver con la calma vista en algún momento.
Una tormenta capaz de hundir al más experimentado navegante en su viaje que era la vida.
Una expresión de voluntad dirigida a nunca más ver un engaño como tal, ni a la persona que lo había provocado.
Ya que tener templanza no es sinónimo de aceptar como si nada todas las actitudes vistas.
Por algo dicen, que por más experimentado sea uno, no hay que hacer enojar al mar.
Todas las personas tienen un límite. Incluso las más bondadosas que podemos conocer.
PENSAMIENTOS VEHEMENTES.
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