Imagen de portada
Imagen de perfil
Seguir

ZetaG

Escritura y literatura
0Seguidos
0Seguidores
Invitame un Cafecito

Escarlata

Quiero dejar constancia del grave error que cometí. En mi avaricia quise controlar el tiempo pero el tiempo me controló a mi. Aborrezco el día en el que acepté estar en el proyecto. El caos se tiñe de escarlata. Lejos del ánima y de cualquier religión o creencia, cuando uno juega con la codicia es cuando la tierra y la simple lógica termina por demostrarte que la naturaleza es la que tiene el control de nuestra existencia. Todo comenzó cuando la Federación Argentina Científica unió sus alianzas con Rusia y Estados Unidos. Quisieron jugar con el tiempo, crear un arma letal para controlar a todas las civilizaciones habidas y por haber. Nunca crean los cuentos políticos y las falsas guerras que arman entre fronteras, no son más que simples caretas para desvíar la atención. En este juego de control fue cuando solicitaron mi colaboración, me había graduado con honores y les llamaba poderosamente la atención mi trabajo de investigación sobre mi trabajo "La teoría de la relatividad puede ser controlada". Insistieron tantas veces que terminé accediendo, no quería que se metieran con mi familia. Todo marchaba genial hasta que una noche privada de luz, una cálida noche de noviembre en la madrugada, solicitaron mi presencia en el cuartel. Una extraña anomalía había irrumpido en el portal electromagnético de teletrasportación. Aún no habíamos logrado la suficiente estabilidad para que un humano de mediana edad pudiera entrar a ver qué es lo que había más allá. Habíamos probado con animales, poniéndoles cámaras que misteriosamente se corrompían apenas cruzaban el protal, pero hasta el momento marchaba bien. Nunca habíamos encontrado una respuesta del otro lado. Temíamos lo peor, que en el futuro el mundo, tal y como lo conocíamos, se habría disipado. Esa noche, el portal se había teñido de un color particular y presentaba una presencia de una aura corpórea. Nunca se había manifestado nada igual. Agarré mis cosas de un sopetón y salí disparado hacia en centro. Al llegar el ambiente fresco se convirtió en un entorno denso, espeso. Una presión indescifrable tomó mi pecho y mente, mi cuerpo me estaba advirtiendo que no debía seguir ahí, pero mi sed de reconocimiento, mi sórdido y avariento cerebro impidió que mi corazón razonara. Al ver el atrio noté que una masa de color rojo vivo iba manifestándose poco a poco. Comenzó como una pequeña mancha, débil y marchita, nada que no se pudiera controlar. Tomé mi traje decidido a explorar de cerca, pese a las indicaciones de peligro que me daban mis colegas de no acercarme demasiado, puesto a que no sabían como podía reaccionar. Qué tonto de mi parte. Ya con mi protección, me armé de valor y entré a la cabina. Al principio esa mancha se hizo más pequeña, no comprendí por qué, parecía saber que algo o alguien se estaba acercando, eso se estaba alejando. A unos escasos metros de poder indagarlo sentí un vuelco en mi pecho, algo no andaba bien. Esa cosa sabía que sentía, qué pensaba, porque al querer retroceder, esa pequeña mácula tomó fuerza. Las alarmas se encendieron, pero ya era tarde. Esa mancilla se apoderó de mi cuerpo y de repente, todo se había teñido de color escarlata. Había pasado al otro lado. Había caído en la trampa. No sé hace cuánto que estoy aquí atrapado. De este lado solo encuentro un hábitat teñido de rojo, esa mancha escarlata se apoderó de todo lo que alguna vez fue vida. Ya no existe la individualidad, tampoco las pertenecias, ni costumbres. No hay ciudades ni civilización, creencia o religión. Aquí no importa la inteligencia ni la moral. Sólo existe el cosmos entintado de escarlata, esperando a que termines en la profunda oscuridad negra y avariciosa.
Ver más