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Niño
Sentiste el viento que acariciaba tus cabellos. Eran tardes de calor, un corazón joven y puro montando en bicicleta. La vieja y el viejo tomando mate, ahí, mirándote, y vos, vos como si nada. Y qué va, tiempos bonitos si los hubo. Todavía siento esos olores, el sentimiento de libertad y la confianza apoderándose de mí. Miedo, miedo era que se pinche una rueda. La boca seca del cansancio y el sudor en mi frente… las perlas blancas en las sonrisas resplandecían como el sol mismo. Existían ingenuos tropezones, lastimaduras que con un simple beso cicatrizaban. Rayuela, barrilete y praliné. Dónde se ocultarán aquellos ta te ti que jugamos alguna vez.. Decime, por favor, si todavía puedo volver. Si el viento que mis oídos escuchan soplar son los mismos de entonces, si una ráfaga me borrará los recuerdos, si todavía queda una absurda y mínima partícula de mi yo lejano que sin miedo me deje caer, zambullido en la esperanza que volverá a levantarme, ese quien fui yo, corazón sano, seguro y dulce que fue. Decime si el coraje así como se pierde se recupera con los años, decime si aprenderé de la experiencia, decime si recuperaré el valor perdido y el excitante sabor de las simples cosas. Si este pobre viejo se repondrá de tantos ring raje que le han hecho, de tantas escondidas que he jugado, de tantos desencuentros que yo la llevo y tú la traes. Ya tajearon delicadamente mi ser. Decime, por favor, si conseguiré otra vez aquel beso que cicatrice este dolor, si veré desde el piso aquella mano que se extiende para rescatarme. Amigo, yo solo quiero, ser niño otra vez.
Camu.
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