No llegué hasta acá para pedir por comodidad. Llegué porque, a pesar de trabajar más de 9 horas por día, mi sueldo no alcanza para cubrir el alquiler y las deudas. Perdí las redes sociales donde había construido una comunidad que me ayudaba a salir adelante, y hoy estoy empezando de cero.
No busco lástima. Busco una oportunidad.
Cada Cafecito me ayuda a seguir de pie mientras reconstruyo mi trabajo y vuelvo a generar ingresos con lo que sé hacer: gastronomía, soporte IT, marketing, diseño y ayuda a emprendedores.
Si hoy podés darme una mano, gracias de corazón. Y si no podés colaborar, compartir mi perfil también es una enorme ayuda.
Prometo seguir luchando hasta volver a ponerme de pie.

