Cafecito
Imagen de portada
Imagen de perfil

des.verbada

Arte
0Seguidos
0Seguidores
des.verbada 🤎

Catorce: El lujo de la profundidad.

Cargando imagen
Esta semana leí una frase que me quedó dando vueltas. “La profundidad es un lujo”. No porque sea difícil de entender. Sino porque me hizo pensar cuánto hace que dejamos de profundizar. En los libros. En las conversaciones. En las personas. En las preguntas. Curiosamente, vivimos en una época en la que se habla mucho de profundidad. Y, sin embargo, muchas veces parece más una imagen que una experiencia. Vivimos rodeados de estímulos. Saltamos de una cosa a otra. Leemos un párrafo. Miramos una notificación. Respondemos un mensaje. Abrimos otra pestaña. Y cuando termina el día sentimos que estuvimos haciendo muchas cosas. Pero no sé si estuvimos realmente en alguna. Terminar un libro ya parece un acto de resistencia. Escuchar un disco entero también. Tomar un café sin mirar el teléfono. Quedarse pensando una idea un rato más de lo necesario. Todo esto, que antes era cotidiano, hoy parece un pequeño lujo. Y quizás lo sea. Pero no porque no tengamos tiempo. Sino porque la profundidad siempre exige una decisión. Porque las cosas importantes rara vez aparecen rápido. Y creo que nosotros mismos, mucho menos. Capaz por eso hoy la profundidad parece tan extraña. No porque el mundo vaya demasiado rápido. Sino porque cada vez elegimos menos detenernos. Al final no se trata de hacer más. Ni de tener más tiempo. Ni siquiera de ir más despacio. Se trata de otra cosa. De elegir, aunque sea de vez en cuando, no pasar por arriba de las cosas. De permanecer un rato más en una conversación. En un libro. En una canción. En otro. En nosotros mismos. Porque hay cosas que solo aparecen cuando uno decide habitarlas. Y porque la profundidad nunca es una cuestión de tiempo. Ni tampoco hace ruido. Es, más bien, una forma de mirar. P.D.1: La obra de esta entrega es El astrónomo, de Johannes Vermeer. Me gusta porque muestra algo que hoy parece casi extraordinario: una persona entregada por completo a una sola cosa. Sin interrupciones, sin apuro y sin necesidad de mirar hacia otro lado. Detenida. Entendiendo la diferencia entre ver y observar. Entre conocer una respuesta y animarse a hacer una pregunta. Esta pintura siempre me recordó esa diferencia. P.D.2: Te dejo completo el extracto de texto que leí: “La profundidad es un lujo. Terminar un libro. Conversar sin un teléfono sobre la mesa. Dedicar más de diez minutos a reflexionar sobre un problema. Escuchar un álbum completo. Escribir sin interrupciones. Estar en un lugar sin sentir la necesidad de publicarlo. En un mundo que vende distracción masiva, la atención sostenida se ha convertido en el privilegio de quienes deciden. Y viven”.
Ver más