Este texto existe desde hace tiempo.
Como otros tantos Des-verbada
que quedaron entre apuntes, frases sueltas e ideas.
No estaba escrito exactamente así.
Pero sí existía como una pregunta.
Esta semana,
mientras pensaba sobre qué escribir,
volví a encontrarlo.
Y volvió también la idea.
Creo que por una sucesión de hechos,
con el arte como hilo conductor.
Y sobre todo por un encuentro organizado
por un amigo muy querido.
Digo encuentro, porque el motivo era su cumpleaños.
Pero también era otra cosa.
Había música en vivo, pinturas, lecturas.
Personas mostrando lo que hacen.
Gente compartiendo cosas que,
en algún momento,
existieron solamente en su cabeza
para después encontrar una forma de salir al mundo.
Entonces pensé algo
que ya había pensado otras veces.
Pensé en el arte.
No en el arte de museo.
No en el arte como algo solemne.
Sino en el arte como una forma de mirar.
Porque hace poco también empecé
un taller de historia del arte.
Y la idea era aprender.
Pero terminó pasando algo más.
Empecé a hacer.
A dibujar.
A intentar aunque no supiera bien
qué estaba haciendo.
Y eso me hizo pensar una primera cosa:
que muchas veces creemos
que el arte es algo que hacen otras personas.
Las que saben, las que tienen facilidad, las que pueden.
Y resulta que no.
Porque el arte empieza exactamente
donde termina la idea de hacerlo perfecto.
Empieza en probar.
En equivocarse.
En mirar con atención.
Quizás por eso tampoco me parece casualidad
haberme encontrado tantas veces con él.
En casa siempre hubo arte de alguna manera.
Y más acá en el tiempo aparecieron personas
que tienen una relación muy natural con la creatividad.
Personas que no la explican demasiado.
Simplemente la viven.
Y eso me hizo pensar una segunda cosa.
Que a veces confundimos el arte con sus formas.
Porque el arte no es solamente una pintura, una canción o un libro.
Quizás también sea una forma de prestar atención.
De registrar lo que otros pasan por alto.
Porque no creo que el arte venga a salvarnos.
Tampoco creo que exista solamente
para atravesar momentos difíciles.
Creo que hace algo más simple y más importante.
Nos enseña a mirar. A detenernos.
A encontrar belleza, preguntas o sentido.
Capaz por eso me gusta tanto.
Porque no viene a resolver nada.
No viene a ordenar el mundo.
Pero sí logra algo bastante extraordinario:
volverlo un poco más interesante.
Y a veces,
ahí está la clave.
Gracias a Alicia,
por hacer que en casa siempre hubiera arte de una forma u otra.
En cuadros, en piezas de orfebrería y en cualquier cosa
que pudiera transformarse.
Gracias a Julita,
por tener esa capacidad extraña y tan genial de encontrar arte
donde otros ven cosas comunes (como la sombra de las hojas).
Y no solo por tenerla, sino por invitarnos al resto, a acercarnos.
Gracias a Jesi,
por conseguir, con el "Viaje Creativo" algo que parecía imposible:
que dibujara un retrato.
Y eso, sinceramente, ¡ya es muchísimo!.
Y gracias a Karim y a Diegui,
que fueron los primeros en recibir una parte de mi arte
y la abrazaron con la misma generosidad
con la que me abrazaron a mí desde el primer momento.
P.D.: la obra de arte de esta entrega es “Espejo Falso” de René Magritte.
Un ojo que contiene un cielo.
Hay mundos enteros escondidos en la forma en que miramos, y quizás el arte tenga algo que ver con recordarlo.
Porque a veces empieza exactamente ahí: cuando dejamos de pasar por delante de las cosas y empezamos a detenernos en ellas.
Ver más
Debes iniciar sesión o registrarte para comprar un plan