Imagen de portada
Imagen de perfil
Seguir

des.verbada

Arte
0Seguidos
0Seguidores
des.verbada 🤎

Ocho: (no) Todo lo que se dice.

Cargando imagen
No todo lo que se dice, se dice en voz alta. Y no todo lo que llega, llega de forma directa. Hay cosas que no se dicen de frente. Pero llegan igual. A veces toman otro camino. Otra voz. Otro espacio. Y aparecen. Comentarios. Lecturas sobre lo que uno es, lo que elige, lo que, según algunas miradas, son fortalezas y debilidades. No dichas a uno, pero sí sobre uno. Y eso -a veces, hasta que uno aprende a dejarlo ir- genera movimiento. Porque hay algo ahí que te deja en un lugar raro. Como si tuvieras que responder algo que no fue dicho para ser respondido. Como si tuvieras que entrar en una conversación a la que nunca te invitaron. Y no. No todo lo que circula merece convertirse en diálogo. No todo lo que se opina abre una puerta. Hay veces en que lo más sano es no entrar en esa lógica. No triangular. No explicar. No ir a buscar un lugar, que no fue ofrecido de forma directa. Pero también hay algo de eso: en decir las cosas a través de otros, en ocupar espacios que no son propios, en opinar desde una cercanía que nunca fue habilitada. Y no necesariamente es maldad. A veces es otra cosa. Necesidad. Costumbre. Miedo a perder un lugar. Entender eso también ordena. Porque hay formas que no son personales. Solo encuentran dónde caer. No son con (contra) uno. Podrían ser con cualquiera. Y eso cambia todo. Porque ya no se trata de tomarlo personal ni de reaccionar. Se trata de elegir. Elegir que no influya. Elegir no responder lo que no fue dicho. No sostener dinámicas que no son propias. Hay conversaciones, opiniones, que no son tales. Son ruido. Y el ruido no siempre merece ser escuchado. A veces alcanza con correrse un poco. Con no entrar. Y dejar que lo que tenga que caer caiga solo. P.D.: la pintura de esta vez: “El hijo del hombre” de René Magriette. Una imagen cuidada, que se presenta de una forma, pero que no se deja ver del todo y termina tapando lo real.
Ver más