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F1 (2025) Adrenalina, velocidad y redención
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El joven director Joseph Kosinski nos trae esta película cargada de emociones que nos presenta a Brad Pitt como el veterano piloto Sonny Hayes, quien había sido una promesa de la Fórmula 1 en los años '90 pero cuya carrera se vio truncada tras un terrible accidente en el Gran Premio de España.
Treinta años después de su prematura retirada, Hayes regresa a la máxima categoría convocado por Rubén Cervantes (Javier Bardem), su antiguo compañero y actual propietario del equipo APXGP, el cual no ha logrado sumar un solo punto en tres temporadas en la F1.
El piloto principal del equipo es el novato Joshua Pierce, un talentoso corredor, pero dotado de una impulsividad que lo vuelve temerario.
Inmediatamente surgen tensiones entre ambos pilotos, pese a que Rubén le asegurara al joven que su asiento estaba asegurado.
El veterano Hayes pronto demuestra que su gran experiencia rinde frutos, aunque su conducción al límite del reglamento pone nervioso a los miembros del equipo, principalmente a su director, llamado Kaspar Smolinski (Kim Bodnia), varias veces ganador del Campeonato de Constructores. Entre los miembros está además la Directora Técnica, Kate McKenna, que también se muestra escéptica al comienzo respecto a Hayes, fundamentalmente por su edad y su tiempo fuera de la categoría. Sin embargo tras un par de carreras y gracias a una inteligente estrategia de Hayes, su compañero Pierce logra alcanzar el décimo lugar y ganar por primera vez un punto para APXGP.
De eso se trata la película: de las últimas carreras de la temporada, las luchas de egos entre los pilotos, que va evolucionando, y la constante contraposición entre juventud y experiencia que se transforma de manera involuntaria en una relación maestro-aprendiz, donde Joshua Pierce deberá aprender a concentrarse en lo importante, las carreras, y dejar de lado la fama, la prensa y los bailes.
Gracias al acompañamiento de Hayes, Pierce va madurando y aprendiendo de sus errores.
Paralelamente a todo esto hay un par de subtramas interesantes. Por ejemplo las secuelas del accidente que Hayes sufriera en 1993; la relación de este con Kate; una puja de poder en el interior del equipo APXGP y algunas cositas más que hacen que los más de 150 minutos de duración del filme pasen a toda velocidad (nunca mejor utilizada esta frase).
Hay mucho para destacar. En primer lugar quisiera hablar de las actuaciones. Brad Pitt no es de mis actores favoritos, pero sin embargo en esta película me ha gustado mucho. Su personaje es el de un solitario, melancólico, algo egoísta, que ha sufrido mucho tras su salida traumática de la F1, y que recibe esta oportunidad como la última chance de mostrar de qué es capaz.
Damson Idris interpreta a Joshua Pierce, el novato piloto británico de APXGP, quien cuenta con un gran talento al volante pero también con una personalidad arrogante y superficial, sin más motivaciones que la fama y el dinero.
Kerry Condon es Kate McKenna, la primera Directora Técnica de la F1, con un enorme conocimiento y encargada de realizar las mejoras que los autos necesitan de acuerdo con las indicaciones de los pilotos.
Javier Bardem también cumple muy bien con su rol de propietario del equipo y amigo de Sonny Hayes, demuestra una actuación sólida y muy comprometida con su papel.
Como complemento tenemos la banda sonora a cargo de Hans Zimmer, con elementos orquestales y electrónicos, además de algunas canciones que suenan durante un par de escenas.
Respecto a las carreras yo, que no soy un conocedor del tema, tengo que decir que logré sentir un gran nerviosismo y una importante abstracción en las secuencias de velocidad, donde podemos ver las diferentes estrategias de los pilotos, además de los diversos resultados que consiguen. El apartado visual es excelente, con tomas muy realistas y excelentemente logradas con un estilo dinámico que logra mantener al espectador en vilo.
Sin embargo lo que más destaco de toda la película es la impresionante cantidad de cameos de pilotos, directores, periodistas y mucha gente del mundo del automovilismo. Esto dota de mucha mayor credibilidad a la película y sin duda que a los fanáticos este aspecto debe haber generado más de una sonrisa.
Lo único que no terminó de convencerme fue el final. Demasiado hollywoodense, por así decirlo. Por supuesto no puedo decir mucho más sobre esto, pero es el único punto un tanto flojo a mi parecer.
En resumen, una película para pasar el rato. No deja grandes enseñanzas ni profundas reflexiones. Es una película para entretener, y vaya que lo logra, haciendo que incluso quienes no entendemos demasiado de la Fórmula 1 podamos pasar un momento agradable lo cual, como siempre digo, no es poca cosa.
PD: tuve la inestimable ayuda de mi amiga Dina, gran fanática de la F1, que me explicó muchísimas cosas que no habría entendido si no fuera por ella.
PD 2: me recordó un poco a Rocky Balboa, aquella película del 2006 porque la lucha del veterano contra el novato, con los caracteres de ambos son muy similares en las dos películas.
PD 3: voy a mirar más películas sobre carreras. Esta me dejó con ganas de ver más.
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