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Pink Floyd - The Wall (1982) Un viaje surrealista al corazón de los horrores
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Tardé años en ver esta película, pero la espera valió la pena.
Nos cuenta la historia de Pink (Bob Geldof), un músico de rock que vive inmerso en un mundo de traumas y excesos, y que aparentemente pierde día a día contacto con la realidad. Pero no lo hace como una película convencional, sino apostando fuertemente al impacto y al shock emocional del espectador, reflejo del precario estado mental del protagonista. Dirigida por Alan Parker a partir de la obra conceptual de Roger Waters, "Pink Floyd - The Wall" logra a través de su montaje frenético y sus constantes saltos temporales construir una experiencia que permanece imborrable en el público.
Atrapado en su laberinto, revive escenas impactantes que se conectan con la historia de su padre, muerto en la Segunda Guerra Mundial, critica duramente al sistema educativo y recrea momentos de su infancia.
Todas estas líneas temporales se entrecruzan mediante flashbacks sin mucho orden aparente, pero que permiten ir armando la historia en toda su complejidad.
La línea de la infancia de Pink nos muestra la falta de una figura paterna, la sobreprotección de su madre y la opresión de la que eran víctimas los estudiantes en la escuela.
La primera secuencia de animación, a cargo de Gerald Scarfe, con la canción "Goodbye blue sky" resulta sobrecogedora por lo potente de su simbolismo al mostrar de forma metafórica los bombardeos de Londres por parte de la aviación alemana en la Batalla de Inglaterra.
A continuación sigue una de las escenas más impresionantes, al menos para mí: la que muestra a la escuela como una fábrica gigante en la cual los alumnos pierden toda individualidad y creatividad, terminando luego por caer en una picadora de carne gigante. Además se critica la violencia física y psicológica a la que los estudiantes eran sometidos en ese entonces. La escena finaliza con la destrucción de la escuela por parte de los adolescentes, que incluso arrojan al maestro al fuego. Todo ello forma parte de las fantasías de Pink, ya que luego vemos que todo sigue en su lugar, con él asistiendo a una aburrida clase.
Con "Mother" se evidencia cómo la figura de su madre ha influido negativamente en él, debido a su relación patológica, hecho que afecta también su matrimonio.
Las escenas de violencia en las calles, con actos de vandalismo y represión policial estremecen por lo actual que se ven. Por otra parte es muy cruda la representación de los excesos de la vida nocturna y el ambiente artístico, reflejada de manera bastante explícita. Sin embargo lo que le da a todo esto un aura trágica es que mientras se vive un ambiente de fiesta permanente, Pink es ajeno a todo, encerrado en su mente y sus conflictos, incapaz de conectar con la realidad, lo que se demuestra cuando invita a una chica a su habitación pero es incapaz de mantener ninguna clase de contacto con ella, sumido en sus propias fantasías y en el dolor que la infidelidad de su esposa le causa, hasta que en un inexplicable ataque de furia termina destruyendo toda la habitación, para espanto de la chica.
La mente de Pink parece estar ocupada por ciertos temas muy específicos y recurrentes. Así, como en un ciclo interminable vemos a la madre sobreprotectora, al padre muerto en la guerra, la violencia en las calles, la escuela con sus maestros sarcásticos, y al artista encerrado tras el muro que construyó para protegerse del mundo exterior y cada vez más enajenado. En otra de sus visiones alucinadas, se ve a sí mismo como un dictador fascista al cual multitudes aclaman, en lo que es una deformación de sus actuaciones musicales.
Además de todo esto, hay referencias al Holocausto y a la deshumanización del artista, con un público incapaz de reconocerlo como persona, muchas veces sufriente y vulnerable como cualquier otro ser humano. La industria musical, por su parte también explota al artista en su afán de lucro, como se ve en la dura escena que la maravillosa "Comfortably Numb" ilustra a la perfección. Allí un semiinconsciente Pink es inyectado y llevado a rastras para que se presente a un show.
La actuación es nuevamente percibida por el artista como un congreso neonazi, reforzado por secuencias de grupos paramilitares con el uniforme del partido atacando a los ciudadanos, y una nueva escena animada donde se ve a las tropas desfilar por las calles representadas como martillos, en uno de los momentos más recordados del largometraje.
Finalmente, un Pink lleno de remordimientos alucina con un juicio en el que es condenado a ser expuesto ante sus pares derribando el muro, lo que revela toda su carga psíquica con una gran explosión y sucesión de imágenes que resumen todo el drama interno del protagonista y que no ofrecen una salida o solución, sino que pueden interpretarse como un desborde quizá definitivo, como el colapso final del músico. Otra mirada más optimista podría interpretar el final como una crisis que dé luego a Pink la posibilidad de recuperarse y recibir la atención médica y psiquiátrica que necesita.
El elenco está formado por Bob Geldor como Pink; Eleanor David como su esposa; Bob Hoskins (un actor que siempre me gustó) como el mánager inescrupuloso; Christine Hargreaves interpreta a la madre de Pink, mientras que Alex McAvoy es el profesor. Además muchos otros actores y actrices tienen papeles menores, pero con alguna relevancia para la trama.
Esta obra de culto nos lleva a recorrer sitios muy oscuros de la mente humana, poblada por traumas, fantasmas del pasado, excesos y un aislamiento que en los tiempos que corren se ha acentuado, pese a la permanente conectividad, volviéndonos cada vez más solitarios aunque estemos en medio de muchas personas. Esta película es un recordatorio de los peligros del mundo consumista en que vivimos, a la vez que es un fuerte grito antibelicista, muy necesario también en nuestros días.
PD: con esta película me pasó desde la primera vez que la vi que aunque no podía recordar bien la trama, sí tenía muy presente las escenas más impactantes. Creo que a la mayoría le pasará lo mismo.
PD 2: es un largometraje que casi no tiene diálogos, y sin embargo logra mantener la atención gracias a su simbolismo y fuerza.
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