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Saint Seiya IX - Otras dos Casas: Cáncer y Leo

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Seiya y Shiryu se dirigen a la Casa de Cáncer. Shun pronto se unirá a ellos. Hyoga, mientras tanto, recobra el conocimiento y se encuentra frente a Camus, el Caballero de Acuario, quien fuera maestro del Caballero Cristal, maestro del Cisne. Sin embargo, de manera inexplicable, Camus está en la Casa de Libra, para detener el avance de los Caballeros de Bronce. Camus se niega a escuchar las razones de Hyoga y lo ataca sin piedad. El Cisne entonces revela cómo fue la muerte de su maestro Cristal, intentando conmover a Camus, pero la información le resulta absolutamente indiferente al Caballero Dorado, el cual responde que la muerte de su discípulo se debió a su debilidad, lo cual resulta intolerable para el Cisne. Pero el castigo del Caballero de Acuario continúa, lanzando un rayo que arrastra el barco donde se encuentra el cuerpo de la madre de Hyoga, que es arrastrado hasta un abismo. Camus sostiene que un Caballero debe librarse de las ataduras del pasado, pero el Cisne se niega a aceptar renunciar al recuerdo de su madre, por lo que su maestro decide matarlo con la Ejecución de Aurora, la técnica más poderosa que posee. Tras esto, y la aparente muerte del Cisne, Camus se muestra mucho más compasivo, llorando por la muerte de Hyoga y Cristal, y dejando al primero en un ataúd de hielo eterno. El siguiente episodio, el número 48, presenta un resumen de la serie, que en poco más de 7 minutos hace un recorrido por todo lo que pasó prácticamente desde el principio. El Dragón y Pegaso llegan a la Casa de Cáncer. Notan el aire enrarecido y viciado del interior, además del hedor a muerte que el lugar emana. Horrorizado, Seiya descubre que el piso, las paredes e incluso el techo están recubiertos de rostros de muertos. El Caballero de Cáncer, Máscara de Muerte, aparece, revelando que los rostros son de las personas que ha matado, cuyas almas quedaron atrapadas en la Casa. Shiryu, que ya había enfrentado antes a este Caballero, decide volver a luchar con él, pidiéndole a Seiya que avance hacia la Casa de Leo. El Caballero de Cáncer ataca con sus Ondas Infernales (Sekishiki), lo cual traslada el alma del Dragón hasta la entrada del Mundo de los Muertos, un lugar silencioso donde una infinita fila de almas se dirige hasta la entrada de un abismo del cual no hay regreso. Saori aparece para advertirle a Shiryu y ayudarlo a regresar, para enfrentar al Caballero de Cáncer. Un estupefacto Deathmask ve regresar el alma del Dragón, y decide enviarlo nuevamente a la entrada del inframundo. Es entonces cuando Shunrei, desde los Cinco Picos comienza a orar con todas sus fuerzas por la salvación del Dragón. Shiryu reflexiona, a las puertas del inframundo, sobre todo el entrenamiento que recibió del Antiguo Maestro, y su relación con Shunrei. Máscara Mortal llega hasta donde se encuentra el Dragón, para evitar que éste pueda regresar nuevamente, y lo lleva hasta el Monte Yomotsu, una especie de volcán que es la verdadera entrada al infierno. Los espíritus se dirigen allí y caen, para nunca más salir. Dispuesto a aceptar su destino, Shiryu parece derrotado. Deathmask se dispone a arrojarlo al cráter, pero nuevamente la oración de Shunrei perturba los pensamientos del Caballero Dorado. Cuando logra identificar el origen de esas plegarias, utiliza su poder para arrojar a la joven a la Cascada de Rozan. Este hecho enfurece al Dragón, que poseído por una furia ciega ataca con un poder que atemoriza a su rival. El odio de Shiryu se debe al ataque a Shunrei, pero también a las injusticias y asesinatos de Cáncer. Con una determinación absoluta, Shiryu declara que su odio sólo se aplacará con la muerte del Caballero Dorado. A pesar de que el comienzo era auspicioso, Máscara de Muerte menciona que gracias a la protección de su Armadura, es prácticamente invulnerable. En otra muestra de crueldad y falta de sentimientos, el Caballero Dorado se burla de sus propias víctimas, mientras Shiryu está al borde de caer en el Pozo de Yomotsu, recuerda a su Maestro y a Saori, comprendiendo que Deathmask es indigno de su Armadura. El Dragón ataca, y ante cada golpe, la Armadura Dorada se desprende, dejando desprotegido al Caballero Dorado. Shiryu considera injusta la situación, por lo que también se quita su Armadura, para luchar en igualdad de condiciones. El vencedor es el Dragón, que con su técnica del Dragón Ascendente envía a Death Mask al pozo de Yomotsu. Shiryu vuelve en sí justo cuando Shun llegaba hasta la Casa. El Dragón despierta, y de manera milagrosa, nota que ha recuperado la visión. Tras el fin del malvado Caballero, la Casa luce mucho más iluminada, y los rostros que antes se encontraban allí han desaparecido. Andrómeda y Dragón emprenden la marcha hacia la Casa de Leo, donde Seiya ya se encuentra. Pegaso se encuentra nuevamente con Aioria, el Caballero de Leo, y le habla en tono amistoso, puesto que aquel había jurado lealtad a Saori/Atenea, pero ahora Leo parece una persona diferente, totalmente comprometido con la causa del Santuario, y ataca a Seiya, que no comprende lo que sucede. Aunque intenta razonar con él, Seiya no puede hacer entrar en razón a Aioria. Mientras tanto, Marin, la maestra de Pegaso busca entrar a las Casas para detener a su discípulo de lo que considera una misión suicida. El enfrentamiento sigue en la Casa de Leo. Seiya, muy golpeado recuerda su entrenamiento, y al saber que Marin se encuentra en grave peligro, enciende su cosmos, logrando por primera vez ver los golpes de su rival, esquivándolos para asestar un buen golpe en el rostro de Aioria. A pesar de esto, Leo se recupera y ataca con furia, resultado de lo cual Seiya sufre la fractura de una de sus piernas. Una serie de escenas retrospectivas revelan que Shina, quien está bajo cuidado de Cassios, no cesa de repetir el nombre de Seiya, lo cual enfurece a su protector, sobre todo debido a que el propio Cassios fue derrotado por Seiya, privándolo de poseer la Armadura de Pegaso, que obtuvo el luchador japonés. Esto también fue una humillación desde el punto de vista nacionalista, puesto que Cassios es griego, y la Armadura, según se creía, debía permanecer en poder de Grecia. Cuando Shina recupera el sentido Cassios la pone al corriente de la situación de Seiya y los demás, lo que desespera a Shina, quien decide ir y detener a los Caballeros Dorados. PD: las batallas parecen un tanto repetitivas por momentos, pero todas tienen su rasgo definitorio. La lucha contra el Caballero de Cáncer me parece la más novedosa, ya que se trata de un personaje malvado, que es derrotado principalmente por haberse alejado de los ideales de justicia y bondad que deberían guiar sus acciones. Estos episodios tienen también una importante carga dramática, y los continuos flashbacks sirven para unir algunas ideas y refrescar la memoria del espectador.
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