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Saint Seiya VIII: de Aries a Géminis

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El guía los lleva hasta las escalinatas de la Casa de Aries, explicándoles que deben atravesar las 12 Casas para llegar hasta el Patriarca. Inmediatamente los ataca, mostrando que en realidad es un Caballero de Plata: Tremy de Flecha, que lanza un ataque de Flechas Fantasma. Aunque es rápidamente derrotado por Seiya, los amigos descubren con horror que todo fue una distracción y mientras ellos eludían su ataque ilusorio, Saori recibió un flechazo en el corazón. En esos primeros instantes tras la herida es cuando podemos ver escenas retrospectivas que por primera vez muestran la tremenda crueldad con la que Saori se relacionó con los niños que en el futuro serían Caballeros. El atacante revela poco antes de morir que la joven Saori morirá en 12 horas a menos que el Patriarca en persona llegue hasta ella, ya que es el único capaz de retirar la flecha y salvar la vida de la chica. En ese momento se ve también por primera vez un reloj con doce llamas, una en cada uno de los signos zodiacales. Cada llama se extingue una hora, de manera que cuando el fuego del último signo, Piscis se haya acabado, Saori morirá. Sin embargo existe un enorme obstáculo: los Caballeros Dorados que custodian las Casas evitarán su paso. La primera Casa es la de Aries, donde se encuentran con un viejo conocido: Mu, el maestro de Jamir, quien es el Caballero Dorado de Aries. Como se trata de un aliado a su causa, Mu no combate contra los Caballeros de Bronce, sino que les sugiere que le permitan reparar sus armaduras, ya que están muy dañadas tras tantos combates. Una hora de su tiempo se consume en esa tarea, y tras unos últimos consejos de Mu, donde hace referencia al Séptimo Sentido, el grupo parte hacia la Casa de Tauro, donde se encuentran al segundo Caballero: Aldebarán. El guardián de la Casa de Tauro es imponente: una verdadera mole con una absoluta confianza en sí mismo. Seiya pretende atacarlo y distraerlo para que los demás puedan atravesar la Casa, pero el Caballero de Tauro rápidamente deja fuera de combate a Shun, Hyoga y Shiryu. Sin moverse de su sitio, Aldebarán lanza una serie de ataques contra Seiya, derribando columnas y haciéndolo atravesar paredes. Cuando está a punto de abandonarse a sí mismo, las figuras de Saori y Marin aparecen para darle aliento. En particular recuerda su entrenamiento, cuando Marin le enseñó cómo eludir un ataque con espada. Allí aprendió que el secreto se hallaba en obligar al contrincante a cambiar su postura. Con nuevas fuerzas, Seiya resurge para sorpresa del Caballero de Tauro. Pegaso contraataca, lo que obliga a Aldebarán a romper su postura. Convencido de haber descubierto la clave, Seiya recibe de lleno el ataque del Gran Cuerno, asegurando que logró ver sus movimientos, y afirmar que es capaz de cortar uno de los cuernos del Casco dorado de Tauro. Mientras tanto los otros tres caballeros despiertan. En ese mismo momento Seiya por primera vez logra devolver el ataque de Tauro, haciéndole perder el equilibrio. Cuando recupera la vertical, el Caballero de Pegaso cumple su promesa y le corta uno de sus cuernos. Tras esto, Aldebarán le permite pasar la casa, aunque sólo a él. Mientras el segundo fuego del reloj se extingue, Seiya parte hacia la casa de Géminis. Los otros tres, en tanto, luchan contra Aldebarán y combinando sus poderes lo pueden derrotar, así que este da unos consejos y los deja pasar. Seiya, ya ante la tercera casa, ingresa a la misma mientras sus tres amigos se aproximan. Estos últimos perciben a alguien acercarse desde el interior, pero para sorpresa de todos, se encuentran con el propio Seiya quien cuenta que corrió aparentemente en línea recta, pero misteriosamente volvió hacia la entrada. Los cuatro Caballeros ingresan, encontrando en su interior una misteriosa sucesión de luces y sombras. Una charla entre Aldebarán y Mu revela que el Caballero de Tauro comenzó a dudar que realmente se tratara de traidores a Atenea, de tal manera que prefirió dejarlos pasar gracias a su determinación, pese a que pudo haberlos masacrado si hubiese querido. Cuando los cuatro protagonistas se encuentran nuevamente a la entrada de la casa de Géminis, descubren con temor que la misma ahora se ha duplicado. Por esto deciden dividirse en dos grupos, entrando cada uno de ellos en una casa. Shun y Hyoga corren por el interior de un pasillo aparentemente sin fin, hasta que se encuentran con el misterioso Caballero de Géminis. Cuando intentan atacarlo, el golpe les es devuelto como si se tratara de un espejo. Shiryu y Seiya, en la otra casa, se encuentran también con el Caballero de Géminis, pero el Dragón asegura que se trata de una ilusión, obligando a su amigo a cruzar sin temor, ya que el verdadero Caballero no está allí. Efectivamente, al estar privado de la vista, el Dragón podía comprender que todo era un truco, y así pueden pasar a través de la casa. El Cisne y Andrómeda no lo tienen tan fácil, puesto que allí el Caballero de Géminis sí responde, atacando y enviando a Hyoga a otra dimensión. Shun resiste gracias a su cadena, aunque no por mucho tiempo. El cosmos de Ikki aparece entonces, logrando distraer al enemigo por unos momentos, en los cuales Shun puede ver la salida del laberinto. En este momento ya quedan pocas dudas: es el mismo Patriarca quien controla al Caballero de Géminis. Hyoga ha desaparecido en otra dimensión, y Andrómeda usa su cadena, la cual llega hasta el mismo Santuario y ataca al Patriarca, tras lo cual este decide dejar pasar a su rival. Mientras tanto el Cisne recobra el sentido en otra de las casas, donde se encuentra con un nuevo Caballero Dorado cuya identidad pronto será revelada. PD: hay algunos errores y cambios de doblaje en estos episodios también. Uno de los más graves tiene que ver con Tremy. Su verdadero nombre es Ptolemy, y aunque en realidad es el Caballero de la constelación de la Flecha, insólitamente en el doblaje se lo nombra como Sagitario.
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