Cuando te dicen que no vale la pena seguir intentando
A veces nos reímos, a veces lloramos. Yo diría que en lo que va de año he escucho esa sentencia al menos 15 veces. De esas quince, 10 me las creí. Cedí. Me rendí. Total... mis sueños solo me pertenecen a mí, ¿no?
Aunque después de caerme y permitirme sentir lástima por mí misma un día me sequé las lágrimas y empecé de nuevo en mi camino. Que bajara el mismo Cristo de la cruz a decirme que nada de lo que estaba haciendo valía la pena. Por supuesto que Jesús no bajó de la cruz y yo tampoco esperaba que lo hiciera.
Así que seguí en lo mío. Escuchando canciones de Olga Tañón para sentirme motivada... Pero, ¿saben qué? Mis amigos llegaron al quite. Sí, ellos fueron quienes me secaron también las lágrimas y me recogieron cuando me había entregado a las cuerdas. Mis amigos, mis hermanos, mi familia elegida por mí. Nunca han dejado de creer en mí. Es por eso que hoy día volví. Porque sigo intentándolo y sí vale la pena perseguir aquello que te hace feliz...
A veces sólo necesitamos una mano que nos sostenga y 20 más que nos empujen porque las baterías se agotaron y la esperanza se fue de año sabático. No abandonen sus sueños. Escuchen los consejos de los viejos y apuesten por ustedes.
Un abrazo caluroso. ¡Ánimos! ¡Sí se puede!
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