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PARTE 1 de 2 - 📖 RELATO 🩲 EL HETERO DEL YOGA NUDISTA 🧘♂️💦
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Mis relatos despertaron la curiosidad de JB,
que se animó a que nos conozcamos.
La comunidad no solo comparte fantasías...
A veces las vuelve realidad.
📖 Versión para leer 📖
SINOPSIS: Un nuevo relato de Alex Jeropa en el cual, gracias a sus escritos anteriores conoce a JB. JB es hetero. Recién divorciado. Siempre tuvo curiosidad por el roce entre machos, pero nunca se animó a cruzar el límite. Hasta que un relato lo tocó más de lo que esperaba. Después de semanas de chats calientes, confesiones y fantasías compartidas, decide dar el paso y sumarse a una clase de yoga nudista para hombres. Lo que empieza como una experiencia de conexión corporal y confianza termina convirtiéndose en algo mucho más íntimo.
Una historia real sobre curiosidad, morbo, descubrimiento y esa pregunta que muchos se hacen en silencio: ¿Y si me dejo llevar?
🩲 EL HETERO DEL YOGA NUDISTA 🧘♂️💦
Acá de nuevo Alex Jeropa, bros. En esta ocasión, les traigo una novedad. Esta historia no la cuento solo porque quiero contarla. Esta vez, hay alguien que quiere que la cuente. Que quiso ser el protagonista de este relato. Que lo construyó, que lo hizo crecer y que me dió uno de los mejores placeres en mi vida.
Cuando salió el primero de mis relatos, vi que en el grupo varias personas hablaron de él. Que lo habían leído o escuchado y que habían disfrutado del momento. Varios decían que se habían pajeado con la historia, sintiendo en carne propia lo que había vivido y contado en esas primeras dos historias. Les hablo de “👀 EL PROBADOR DEL DESEO👖👕” y de “📘 CONFESIONES DE UN NEUTRO 💦”.
Pero hubo uno en particular que me produjo un interés inmediato. JB era su usuario de Telegram (bueno, no lo voy a decir exacto). Escribió que había leído la historia y que le había traído recuerdos de una experiencia propia, pero que en su caso no se había animado a avanzar, por miedo, por pudor, por prudencia pero se había quedado con las ganas de dar el paso. Durante un rato hablamos de esa historia, me contó detalles. Como fue. Con quién. Qué le pasó en el cuerpo… ¿Cuáles fueron las sensaciones? ¿Cuáles fueron las fantasías de ahí en más?
JB es hetero, estaba casado, sin hijos. Se divorció recientemente. La única vez que sintió curiosidad con el roce de cuerpos entre hombres fue en esa oportunidad. A decir verdad no fue la única, fue la primera. Luego hubo varias. Roces en el colectivo, en el gimnasio, jugando fútbol, con un amigo, de esos toquetones, abrazadores. Y una historia que compartió con su ex mujer.
Después de un par de horas, me pregunta qué era lo que me interesaba de esa historia. A lo que le contesto que fui uno de los que vivió esa experiencia. Que el relato lo había escrito yo. Que contaba una historia lejana en el tiempo pero cercana en el recuerdo. Y que desde entonces, siempre he buscado oportunidades para repetir. Siempre tuve amigos con los cuales podíamos disfrutar de nuestros cuerpos, nuestros pelos, nuestras pijas, nuestro morbo. Creo que en un primer momento no me creyó, pero le di algunos detalles que lo convencieron. Hablamos durante semanas. Pasamos fotos (de cuerpo, él no quería pasar foto de cara) y la charla fue ganando en confianza, intimidad y sobre todo temperatura.
Hace dos semanas le conté que había empezado a tomar clases de yoga desnudo para hombres, y que a pesar de mi falta de confianza en mí mismo, de pudor por mi cuerpo de 45 años pasados, me había sentido bien. Que lo había disfrutado y que había logrado relajar y pasar un buen momento. Le conté que todos a excepción del entrenador y yo, el resto eran heteros (uno de ellos dudo si bi o hetero, pero me quedé con hetero). Así que luego de un par de preguntas más me pidió el contacto y se unió a las clases en el mismo horario.
Quedamos en encontrarnos un rato antes, conocernos y luego ir a la clase. Eso hicimos. Fuimos a un bar. Tomamos un café antes de la clase. Es un hombre hermoso. De esos hombres que no necesitan de gimnasio, ni de ropa exclusiva para dar una buena impresión. Mide 1.78 m, tiene pelo castaño oscuro, con racimos de canas que se mezclan en un peinado hecho con la mano, sin demasiado interés y unos ojos verdes oscuros. Barba entrecana suave y prolija, sin parecer artificial. Y ancho. Principalmente eso. Ancho. Fuerte. Contundente. Brazos anchos. Pecho ancho levemente velludo. Macho argentino 100%. Fútbol, birra y amigos. Un lujo. Pero a la vez, una voz masculina y suave, profunda, que deja un halo de paz en el ambiente. Un tono bajo, tranquilo, y con un don de gentes maravilloso. Me dió la mejor de las sonrisas. Una sonrisa que me cautivaba.
Llegamos a la clase. Comenzamos a sacarnos la ropa. Lo noto tímido. Pero decidido. Las piernas que se veían fuertes, ahora, sin ropa son columnas griegas de belleza. Un suave vello lo recorre. ¿O lo decora? Una cola con una vellosidad suave que, a la luz del sol de atardecer, lo hace brillar y atraer un poco más las miradas. Y de pronto de se vuelta. Una hermosa pija. Dormida, tamaño común pero ancha, adornada con unos hermosos huevos redondos perfectos.
Comenzamos con los ejercicios. Primero de relajación y estiramiento y luego, cambia a ejercicios en parejas (en la clase anterior los había hecho con el entrenador). Primero sentados en el piso, nos apoyamos espalda con espalda y dejamos nuestro peso caer hacia atrás. Y con los brazos tirados hacia atrás, intentamos agarrarnos de la cintura entre nosotros. Siento sus manos en mi cintura y me estremezco. ¿Y si se me para? No lo quiero asustar, es una reacción natural de mi cuerpo cuando un hombre me toca. Luego, me hacen dar vuelta, apoyamos nuestras plantas de los pies, con las piernas extendidas y nos tomamos de las manos, y simulamos el movimiento de serrucho dejándonos llevar.
Lo noto mirándome con una media sonrisa, como diciendo “¿Qué estoy haciendo? Me gusta”. No sé si es que flasheo pero siento que a él se le gomosea también, como a mi, en el vaivén se la ve áun más gruesa a su poronga. Más adelante en nuestro chat de Telegram me confesó que sí, que se le gomoseó fuerte haciendo ese ejercicio.
El entrenador pasaba cerca y nos miraba complacido, dando algunas indicaciones. Supongo que a él también le daba morbo vernos así más allá de que la desnudez no es necesariamente sexual.
Luego de un rato de varias posiciones, nos tenemos que parar. Quedarnos uno frente al otro. Nos tomamos del antebrazo, y muy suavemente debemos dejar descansar nuestra cabeza apoyada en el hombro del otro, primero de un lado. Luego del otro. Tratando de eliminar todo pudor en el gesto, encontrando la confianza en nuestro compañero. Confianza e intimidad. Luego, a pedido del entrenador, debemos soltar los brazos, y dejar que los cuerpos descansen los unos sobre los otros. Y hagamos lo que sintamos. Con JB de a poco nos abrazamos. Siento su pecho apoyado. Siento sus brazos en mi cintura. Siento sus manos en mi espalda. Y siento su espalda con mis manos. Nos quedamos así. Un buen rato. Abrazados. Con los ojos cerrados. En un momento los abro y miro alrededor. Todos están abrazados. Entregados a ese nivel de intimidad que creció minuto a minuto.
El entrenador da por terminada la clase, pidiendo que cada uno de nosotros nos despidamos de la clase con un abrazo profundo, sincero. La mayoría de los hombres (seis más el entrenador, más nosotros) estamos serios, relajados, con las pijas gomosas. La vista es hermosa. Nueve hombres, de entre 35 y 55 años. Encerrados en un salón donde los códigos de hermandad tienen plena vigencia.
Cuando nos empezamos a dispersar, JB me dice de ir a tomar algo. Le propongo ir a casa que está a una cuadra, por lo que nos cambiamos y vamos. Salimos caminando y apenas salimos me agradece la experiencia del yoga.
—Es la primera vez en mi vida que puedo vivir algo así. Estar desnudo, sin pudor, sin vergüenza. Sin sentirme observado.
A lo que le respondo:
CONTINÚA…
Disponible solo para los que se animan a dejar de teorizar y empezar a sentir en el cuerpo lo que leen. 😈
🔥 SPOILER PAJERO: JB llega a la casa todavía con la piel tibia del yoga y la cabeza llena de preguntas que ya no puede seguir esquivando. Alex no lo apura, pero tampoco retrocede. Hay charla, hay confesiones y JB no se va. JB responde. Y ahí entiende que no era “curiosidad hetero”, no era morbo pasajero… era el deseo de sentir otro cuerpo de macho sin culpa.
🔥 Imperdible si te calienta el morbo del hetero que se anima, la tensión del “esto no debería estar pasando” y el momento exacto en que un tipo deja de preguntarse qué es… y simplemente se deja disfrutar. ✊💦
LINK PARTE 2: https://shorturl.at/4cBVD
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