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Neutral Zone - Pajeros Argentos 🧉

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Invitame un Cafecito

PARTE 1 de 2 - 📖 RELATO ⚔️ Las juntadas pajeras del subsuelo ⚔️

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⚔️ Las juntadas pajeras del subsuelo ⚔️ Siempre había tenido esa fantasía de una paja grupal dando vueltas en la cabeza. No tanto la de “una orgía” o algo así, sino la de estar entre hombres, con otros pajeros como yo, todos en la misma, sin caretas, todos sabiendo exactamente a lo que íbamos. Pero nunca se había dado la oportunidad… Hasta ahora. Por mucho tiempo lo imaginé y lo dejé estar.  Pensaba: esto no me va a pasar nunca. Es medio zarpado para mi. Que la promiscuidad, el miedo, los prejuicios… Pero cuando vi la invitación para la juntada, sentí ese impulso que te da el cuerpo cuando algo tiene que pasar sí o sí, llevado por el deseo. Reservé el pase en un segundo escribiendo a la comunidad Pajeros Argentos ⚔️ por Telegram, al usuario @PArgentos sin pensarlo más. Después me quedé mirando la confirmación en el celular, con esa sensación rara de adrenalina mezclada con vértigo.  Lo había hecho. Iba a ir. Los días previos me agarró una especie de anticipación divertida. Me imaginaba cómo sería, si alguno hablaría o si el silencio dominaría el lugar, o el sonido de porno, de música… si alguno se tocaría primero, si habría miradas que se sostienen más de lo común. Me daba vuelta por la cabeza la idea de que por fin iba a estar en un lugar donde todo lo que me calentaba de este morbo jeropa podía tener su momento. El día llegó. Llegué temprano, preferí hacerlo así. El lugar estaba en un lindo barrio, y desde la calle no había ninguna pista de lo que sucedía ahí. Cuando llegué di la contraseña en la entrada y bajé las escaleras al subsuelo, sentí que estaba dejando el mundo de arriba atrás. Cada paso hacia abajo era como entrar a otro mundo. El ambiente era cálido, íntimo, un poco místico incluso. Luces bajas, música suave, y una proyección en una pared con porno neutro: imágenes morbosas como las de Telegram, cuerpos masculinos de todo tipo dándole a la paja. Tengo entendido que depende la juntada pasan distintos tipos de porno también. En el aire flotaba un olor leve a incienso y lubricante, un aroma que, sin ser invasivo, te envolvía y te relajaba. El espacio estaba pensado al detalle. En una mesa ratona había anillos, lubricantes, toallas, rollos de papel. Cerca, unos baldes con hielo que tenía birras frías y un dispenser de agua. También un rincón con una mesa para dejar las mochilas, celulares y por supuesto, la ropa.  Decidí quedarme en bóxers para arrancar. Algunos se ponían directamente en bolas, con las pijas dormidas moviéndose mientras caminaban y se ubicaban en sus lugares. En las paredes colgaban cuadros de estética erótica y algunos libros también de la temática. Era un pequeño refugio de placer y confianza. Me acerqué a agarrar una birra. Otro pibe hizo lo mismo, nos miramos, sonreímos. No hizo falta hablar. Nadie hacía preguntas, ni nada, todos sabíamos para qué estábamos y eso generaba tranquilidad. Había muy buena onda. A esa altura ya éramos varios. Algunos charlaban en voz baja entre risas, otros miraban la proyección amasando suavemente o se quedaban observando alrededor, como reconociendo el terreno. Cada uno con su propio proceso: había nervios, deseo, calma, todo junto. De a poco, el espacio se fue llenando. Doce en total, un montonazo. Algunos ya estaban en ropa interior, otros completamente desnudos, cómodos, relajados, con la piel brillando bajo la luz cálida de una guirnalda de luces y la proyección. Parecía el momento justo antes de que empiece algo importante. Como les decía, alguno ya se manoteaba el bulto tranqui, sin apuro, como inconscientemente. Y me invadió una certeza simple pero poderosa: acá nadie iba a juzgarme. No importaba de dónde veníamos, qué hacíamos afuera, qué edad teníamos o qué historia cargábamos. Incluso tampoco te juzgarían si estás nervioso, si no se te para, si la tenés enorme o muy pequeña… Ese subsuelo nos igualaba a todos. Éramos más de una docena de tipos compartiendo la misma experiencia, la misma confianza y complicidad, la mismas ganas de tener un lugar, una comunidad… Respiré hondo. Sentí mi pija un poco gomosa. Un cosquilleo de expectativa me subió por el abdomen. Me quedé un momento mirando la proyección, el brillo del sudor de los cuerpos en pantalla reflejándose en los nuestros. No sentía miedo. Sentía algo mucho más raro y placentero: libertad. Era la primera vez que todo estaba dado para que no haya que pensar en nada, ni explicar, ni esconder. Solo disfrutar. Y ahí, sentado en ese sillón, con la birra fría en la mano y el cuerpo empezando a reaccionar, entendí que ese era mi momento. Mi primera juntada pajera. CONTINÚA… Disponible solo para quienes se animan a soltar el control… y dejar que la comunidad pajera marque el ritmo. 😈 🔥 SPOILER PAJERO: El subsuelo deja de ser “un lugar” y se convierte en clima. Primero caen las remeras. Después los calzones. Y cuando la primera verga queda afuera, el resto entiende sin hablar: esto ya empezó. El porno sigue de fondo, pero lo real está acá: respiraciones pesadas, manos que salen de los shorts, bultos que se rozan, miradas que se clavan y no se sueltan. Se arman pares, tríos que se prueban, manos que cambian de dueño, lubricante que brilla en la piel… y una paja cruzada colectiva que sube como una ola, lenta y morbosa, hasta que a alguno se le escapa el primer gemido y prende la mecha del resto. La tensión se vuelve deliciosa: aguantar, provocar, acercarse, volver… Hasta largar toda la leche. 🔥 Imperdible si te calientan los vestuarios improvisados, el tufo a macho, y esa sensación de “esto se va al carajo… y está perfecto”. Link Parte 2: https://shorturl.at/0ZRoi
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