La palabra "postal" se usó en dos sentidos. El convencional designaba a los cartones impresos con fotografías o dibujos y, el otro, denominaba a una forma de fotografía personal que adoptó el formato de los primeros.
Se trataba de retratos realizados en los estudios de fotografía que se vendían de a diez, veinte o más copias y que se sumaban al vasto universo de las postales convencionales.
Al igual que éstas, en el reverso, se las identificaba como "Tarjeta postal" para poder ser envida por correo, aunque también podía se entregada como personalmente con una leyenda de puño y letra o un simple autógrafo.
Así, el retrato -que ya se había difundido por medio de la fotografía y los álbumes familiares- ahora, con la moda de la postal, se popularizaba aún más e ingresaba tanto en los intercambios epistolares como en las colecciones privadas de tarjetas.
Carlos Masotta "Album postal". La Marca Editora. 2008. Página 50.
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