Querido lector, querida lectora:
No escribo para contar mi vida.
Escribo para entenderla.
Y en ese intento, a veces, parezco abrirme más de la cuenta.
Pero hay algo que quiero que sepas: lo que lees no es una confesión, es una traducción.
Un intento de poner en palabras lo que, muchas veces, ni yo sé cómo nombrar.
Lacan hablaba de extimidad, ese lugar donde lo más íntimo de uno se hace visible, no como un grito, sino como un susurro que apenas se deja escuchar.
Eso es lo que intento cuando escribo: mostrarme sin explicarme del todo.
No se trata de exhibir el alma, sino de dejarla respirar un poco afuera. Y quizás por eso, a veces, lo que digo se parece tanto a lo que sentís. Porque el dolor, el amor, la pérdida o el vacío no son solo míos.
Son nuestros.
Y si mis palabras pueden rozar algo tuyo, aunque sea por un instante, entonces esta extimidad tuvo sentido.
Quiero invitarlos a ser parte a través de este cafecito simbólico, como ayuda o incentivo para mí.
Gracias por leerme.
Gracias por sostener lo que dejo entre líneas.
Gracias por hacerme sentir, sin saberlo, un poco menos sola.
Con cariño,
Katy🦋

