EN FIN
La dignidad la perdí
cuando nací desnudo,
la soledad la adquirí
con tus besos de cianuro.
tu no sabes de mi
que por poco quedo mudo
gritando al abismo
tu nombre, tu conjuro.
Tu rastro quedó impreso
con el humo que has exhalado,
mi fantasma impregnado
te llevo a todos lados.
Se me oscurece tu recuerdo
lo pinte de un negro eterno,
como todo lo frustrado
que juré haber amado.
Perjurio, amor, no hay enfado
no hay dolor que no haya apagado
aunque este de ti todo atrapado.
Ver más






