☕ Cafecito de hoy: ¿Por qué necesitamos culpar a alguien cuando perdemos?
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Desde que terminó el Mundial de Fútbol no dejan de aparecer teorías conspirativas sobre la derrota de Argentina frente a España.
Que los jugadores recibieron amenazas por mostrar una bandera de las Islas Malvinas. Que les advirtieron que podían dejar a la Selección fuera del próximo Mundial. Que el árbitro tenía determinados antecedentes. Que había intereses ocultos detrás del resultado. Y así podríamos seguir.
No quiero discutir hoy si alguna de esas teorías es verdadera o falsa. Ese no es el objetivo de este Cafecito.
Lo que realmente me interesa es otra pregunta:
¿Por qué necesitamos encontrar un culpable cuando algo nos sale mal?
¿Por qué, cuando perdemos o fracasamos, sentimos tanta necesidad de mirar hacia afuera?
Creo que la respuesta tiene mucho que ver con algo profundamente humano: la frustración duele. Y duele mucho.
No nos educaron para convivir con la frustración. Tampoco nos enseñaron a asumir nuestra parte de responsabilidad sin castigarnos, sin darnos un latigazo cada vez que cometemos un error.
Pareciera que solo existen dos opciones: o todo fue culpa de los demás, o todo fue culpa nuestra.
Y ninguna de las dos nos ayuda a crecer.
Cuando algo no sale bien, nuestra mente intenta aliviar ese dolor. Busca construir una explicación que nos permita entender lo ocurrido y recuperar un poco de paz con nosotros mismos. Muchas veces esa explicación toma la forma de un culpable externo.
Es más fácil pensar que todo fue por el árbitro, por el algoritmo, por la suerte, por el sistema o por las circunstancias... que detenernos frente a una pregunta mucho más incómoda:
¿Hay algo que yo podría hacer diferente la próxima vez?
Y quiero aclarar algo muy importante.
Asumir responsabilidad no es darse un latigazo.
No significa decir: "Soy un desastre", "No sirvo", "Nunca hago nada bien".
Significa poder decir con serenidad: "Esto no salió como esperaba. ¿Qué puedo aprender de esta experiencia?"
Eso no destruye la autoestima. Al contrario, la fortalece.
Porque deja de convertir cada error en una condena y lo transforma en una oportunidad de crecimiento.
Este Cafecito no habla solo de fútbol.
Habla también de mí.
Durante mucho tiempo, cuando un video de YouTube no funcionaba, yo decía que el algoritmo favorecía otros contenidos. Que la mayoría de las personas entraba a internet para entretenerse y no para crecer. Que los canales de desarrollo personal la tenían mucho más difícil.
Y, siendo completamente honesta, creo que parte de eso era cierto.
Pero esa no era toda la verdad.
También había mucho que yo podía mejorar.
Y me costó muchísimo aceptarlo.
Fue muy duro reconocer que quizás podía comunicar mejor. Que podía hacer mis videos más dinámicos, más cercanos, más atractivos. Que mi mensaje podía ser valioso, pero que la forma de transmitirlo necesitaba evolucionar.
Aceptar eso dolió.
Mucho más que culpar al algoritmo.
Pero fue justamente ahí donde empezó mi crecimiento.
Comprendí que una cosa no anulaba a la otra.
Puede haber factores externos que dificulten el camino.
Y, al mismo tiempo, puede haber aspectos propios sobre los que sí tenemos poder.
Cuando dejé de buscar culpables y empecé a asumir mi parte de responsabilidad, mi canal comenzó a crecer.
No porque el algoritmo hubiera cambiado.
Sino porque cambié yo.
Y creo que esta reflexión sirve para el deporte, para el trabajo, para las relaciones y para cualquier proyecto de vida.
Siempre existirán circunstancias que no podamos controlar.
La verdadera pregunta es:
¿Voy a pasar mi energía buscando culpables... o voy a descubrir qué parte de esta situación sí depende de mí?
Porque ahí empieza el⁶ verdadero crecimiento.
Antes de despedirme, quiero hacer un agradecimiento muy especial.
Gracias de corazón a todas las personas que colaboran para sostener este espacio. Gracias a ustedes puedo dedicar tiempo, energía y mucho amor a crear estos Cafecitos y todo el contenido de Sanando con Nati. Cada aporte, por pequeño que parezca, me ayuda a seguir creciendo, a llegar a más personas y a construir esta comunidad tan hermosa de la que hoy todos formamos parte.
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Los quiero mucho. ❤️
Nati, Sanando con Nati ♥️
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