Cafecito
Imagen de portada
Imagen de perfil

Sanando con Nati

Estilo de vida
0Seguidos
7Seguidores
Invitame un Cafecito

☕ El arte de irse a tiempo

☕ El arte de irse a tiempo

Nadie piensa en hacer un cambio importante porque sí.

Antes de tomar una decisión, generalmente pasa mucho tiempo sintiendo que algo ya no está bien.

Te levantás sin ganas.

Vivís cansado, aunque hayas dormido.

Sentís un nudo en el pecho cada domingo antes de empezar la semana.

O notás que hace mucho tiempo dejaste de disfrutar algo que antes te hacía feliz.

Estás en piloto automático y nada parece motivarte.

Aparecen emociones que no nos gustan Los tanto, y no lo hacen para molestarnos. Aparecen para traernos información sobre nosotros mismos. Nos muestran que hay una necesidad que no está siendo escuchada, un límite que no estamos poniendo o un cambio que hace tiempo venimos postergando.

Y cuando empezamos a escuchar esa incomodidad, la mente hace lo que mejor sabe hacer.

Empieza a negociar con el miedo.

Se aferra con uñas y dientes a lo conocido, aunque ya no nos haga bien.

Se pelea con la incertidumbre.

Entonces aparecen esas preguntas:

¿Y si dejo este trabajo y después no tengo cómo pagar las cuentas?

¿Y si termino esta relación y me quedo sola?

¿Y si renuncio a este proyecto y después descubro que me equivoqué?

¿Y si dejo esta ciudad y nunca logro sentirme en casa en otro lugar?

Pasamos horas pensando en todo lo que podríamos perder si nos vamos.

Pero casi nunca nos hacemos una pregunta mucho más importante.

¿Qué precio estoy pagando por seguir donde estoy?

Porque tal vez, por no perder un sueldo, estás perdiendo la salud, el descanso y las ganas de vivir.

Por no perder una relación, estás perdiendo tu tranquilidad, tu autoestima y la libertad de ser quien realmente sos.

Por no perder una amistad, estás aprendiendo a aceptar destratos que jamás deberían volverse normales.

Por no perder la seguridad de lo conocido, estás perdiendo oportunidades que podrían cambiar tu vida.

Y esas pérdidas tienen algo en común: suceden en silencio.

No ocurren de un día para el otro.

Se acumulan.

Un poco menos de energía.

Un poco menos de ilusión.

Un poco menos de vos.

Con los años entendí que irse a tiempo no siempre significa cerrar una puerta e irse de un lugar.

A veces significa irse de una discusión que no lleva a ningún lado.

Irse de una relación donde hace tiempo dejaste de sentirte querido.

Irse de un trabajo que todos los días te enferma un poco.

Irse de una amistad que dejó de ser recíproca.

Irse de la culpa por un error que ya no podés cambiar.

Irse de la necesidad de demostrar permanentemente cuánto valés.

E incluso, irse de esos pensamientos que todos los días te recuerdan tus miedos, pero nunca tus fortalezas.

Porque también existen lugares internos donde dejamos de estar en paz.

Hoy creo que una de las decisiones más difíciles no es aprender a irse.

Es reconocer cuándo el precio de quedarse ya es demasiado alto.

💛 Gracias por compartir este Cafecito conmigo. Y gracias, de corazón, a cada persona que elige sostener este espacio con un cafecito. Su apoyo no solo hace posible que pueda seguir escribiendo; también me recuerda, cada día, que del otro lado hay personas que encuentran compañía, alivio o una nueva manera de mirar su propia vida.

Y ahora quiero leerte.

¿Hay algún lugar —por fuera o por dentro— del que sentís que ya es momento de irte?
Ver más

☕ El dolor es una experiencia solitaria

☕ El dolor es una experiencia solitaria

En estos días he estado reflexionando mucho sobre algo que me acompaña mientras atravieso un dolor en el nervio ciático: lo difícil que es explicar lo que realmente sentimos.

Con el dolor físico me pasa algo curioso.

Podría contarles cuánto me duele, qué movimientos me cuestan más o cómo afecta mis noches. Sin embargo, hay una parte de esa experiencia que solo yo conozco, porque ocurre dentro de mí.

Y aunque alguien también haya tenido ciática, su experiencia no será exactamente igual a la mía.

Porque no existen dos dolores idénticos.

No existen dos historias iguales.

No existen dos personas que sientan exactamente lo mismo.

Cada dolor ocurre en un cuerpo único, en una mente única y en una vida única.

Y mientras pensaba en esto, me di cuenta de que algo parecido sucede con los dolores emocionales.

Con la depresión, la ansiedad, el duelo o esos momentos difíciles que la vida nos presenta de forma inesperada.

Podemos intentar explicar lo que sentimos.

Podemos ponerle palabras al miedo, a la tristeza, al vacío o al cansancio.

Pero muchas veces sentimos que nadie logra comprender completamente lo que estamos viviendo.

No porque los demás no quieran escucharnos.

No porque no nos amen o no intenten acompañarnos.

Sino porque hay experiencias que se viven desde un lugar muy íntimo y personal.

Quien ha atravesado una pérdida puede entender parte del dolor de otro, pero nunca exactamente el mismo dolor.

Quien ha vivido ansiedad puede reconocer ciertas sensaciones, pero no cada pensamiento ni cada batalla interna.

Y es ahí donde muchas personas experimentamos una profunda sensación de soledad.

Esa sensación de querer explicar lo que nos pasa y sentir que las palabras no alcanzan.

Sin embargo, también he aprendido que no necesitamos ser comprendidos al cien por ciento para sentirnos acompañados.

A veces basta con una presencia sincera.

Con alguien que escuche sin intentar arreglarlo todo.

Con alguien que permanezca cerca incluso cuando no entiende completamente lo que estamos viviendo.

Y, personalmente, creo que ahí es donde la fe cobra un significado muy profundo.

Porque cuando siento que nadie puede comprender del todo lo que estoy viviendo, me reconforta pensar que existe una presencia que sí ve lo que otros no ven.

Una presencia que conoce mi cansancio, mis lágrimas silenciosas y esas batallas que muchas veces no comparto con nadie.

Quizás nadie pueda sentir exactamente nuestro dolor.

Pero la fe nos recuerda que no tenemos que cargarlo completamente solos.

Y a veces, al menos para mí, eso es suficiente para encontrar fuerzas y dar un paso más.

Nati – Sanando con Nati 💛
Ver más

🌱 ¿Y si el legado más importante que puedas dejar fuera invisible?

Hay preguntas que aparecen en distintos momentos de la vida.

A veces cuando nos damos cuenta de que los años pasaron más rápido de lo que imaginábamos.

A veces cuando vemos envejecer a nuestros padres. O cuando el espejo nos devuelve el paso del tiempo en nuestro rostro.


Cuando despedimos a alguien querido porque le llega el momento de dejar este plano.


O simplemente cuando nos detenemos unos minutos en medio de la rutina y nos preguntamos:

¿Qué quedará de mí cuando ya no esté?

¿Qué legado estoy dejando?

¿Mi vida habrá hecho alguna diferencia? 🤔

Creo que casi todos nos hicimos estas preguntas alguna vez.

Vivimos en una sociedad que suele asociar el legado con cosas visibles: los logros, el reconocimiento, el dinero, los títulos, la fama o incluso los hijos que dejamos en el mundo.

Y aunque todo eso puede ser valioso, cada vez me pregunto más si no estaremos intentando medir algo inmenso con una regla demasiado pequeña.

Porque cuando pienso en las personas que dejaron una marca en mi vida, rara vez pienso en sus logros.

Pienso en otras cosas. ❤️

Pienso en una maestra que creyó en mí cuando yo todavía dudaba de mí misma. Fue ella quien me animó a anotarme en una escuela secundaria a la que no estaba segura de poder ingresar. También fue otra maestra quién me impulsó a escribir un poema y leerlo en público, aun cuando era extremadamente tímida y me aterraba la idea de exponerme frente a otras personas.

Pienso en mi esposo acompañándome durante algunos de los momentos más difíciles de mi vida. Muchas veces no tenía respuestas para mis problemas. Pero estaba ahí. Escuchando. Acompañando. Sosteniendo silencios que también fueron una forma de amor. 🤗

Pienso en las personas que me regalaron una frase en el momento exacto en que la necesitaba. Tal vez ellas no recuerdan haberla dicho. Yo sí.

Y también pienso en mis padres.

Pienso en mi mamá dedicando tiempo, energía y amor a curar perritos de la calle. 🐕❤️ Tal vez muchos de esos animales jamás podrían agradecerle con palabras, pero estoy segura de que cada uno de ellos sintió ese amor.

Pienso en mi papá buscando soluciones prácticas a los problemas de miles de autos en su taller de electricidad. Siempre intentando ayudar, resolver, encontrar una salida cuando parecía que no la había. 🛠️✨La cantidad de familias que habrán podido pasear y tener vacaciones gracias a los arreglos en sus autos.

Y hasta pienso en mis mascotas.

Porque incluso ellas han dejado huellas profundas en mi corazón. Con su ternura, su inocencia, su capacidad de amar sin condiciones, me enseñaron lecciones que nunca olvidaré. 🐾💕

Ninguna de estas personas —ni estos pequeños compañeros de vida— cambiaron el mundo entero.

Pero cambiaron algo dentro de mí.

Y eso cambió muchas cosas.

Por eso cada vez creo más que el legado más importante suele ser invisible.

No siempre está en aquello que construimos.

Muchas veces está en aquello que despertamos en los demás.

En la confianza que ayudamos a construir.

En el amor que dimos.

En la esperanza que sembramos en nosotros y en otro.

En la compañía que ofrecimos.

En las emociones que generamos en otras personas. 🌷

Y también pienso en mí.

Pienso en los miles de alumnos que pasaron por mis clases a lo largo de los años. No tengo forma de saber qué recuerdan de mí. Tal vez algunos olvidaron los contenidos. Tal vez otros ya ni siquiera recuerden mi nombre. Pero quizás una palabra de aliento, una oportunidad, una mirada de confianza o una enseñanza haya quedado acompañándolos en algún momento de sus vidas. 📚❤️

Pienso en mi familia.

En mis amigos.

Y también pienso en ustedes.

Me pregunto cuántas veces una reflexión, una melodía, una historia compartida o un simple mensaje publicado en el momento justo pudo haber acompañado a alguien que estaba atravesando una situación difícil.

No lo sé.

Probablemente nunca lo sepa.

Y creo que ahí está una de las cosas más hermosas del legado.

Muchas veces es imposible de medir.

No podemos contar cuántas personas se sintieron menos solas.

No podemos calcular cuántas recuperaron la esperanza.

No podemos saber cuántas tomaron una decisión importante, encontraron consuelo o se animaron a seguir adelante después de escuchar unas palabras.

✨ Pero que no podamos medirlo no significa que no exista. ✨

Tal vez el legado más importante sea precisamente ese: el que no se ve, el que no aparece en ninguna estadística, el que vive silenciosamente en el corazón de otras personas.

También creo que dejamos un legado a través del ejemplo.

A veces mediante nuestros aciertos.

Y otras veces mediante nuestros errores.

Porque las personas que nos rodean no aprenden solamente de nuestros éxitos.

También aprenden de cómo enfrentamos las dificultades.

De cómo pedimos perdón.

De cómo nos levantamos después de una caída.

De cómo seguimos adelante cuando las cosas no salen como esperábamos.

Quizás el legado más valioso no sea mostrar una vida perfecta.

Quizás sea mostrar una vida auténtica.

Una vida real.

Con luces y sombras.

Con aprendizajes.

Con tropiezos.

Con intentos.

Y con el coraje de volver a empezar una vez más. 🌅

Con el paso de los años también empecé a preguntarme algo más.

¿Y si el sentido de la vida no fuera dejar un legado?

¿Y si el sentido de la vida fuera vivirla?

Vivirla de verdad.

Amar. ❤️

Aprender. 📚

Equivocarnos.

Volver a empezar.

Reír. 😊

Llorar cuando haga falta. 💧

Agradecer. 🙏

Abrazar más. 🤗

Y compartir el camino con otros seres humanos que, igual que nosotros, están intentando encontrar sentido a esta experiencia llamada vida.

Si alguna vez sentiste que tu vida vale menos porque no alcanzaste ciertos logros, porque las cosas no salieron como imaginabas, porque no fuiste famosa, porque no formaste una familia o porque tu historia es diferente a la de otros, quiero recordarte algo:

🌷 El valor de una vida no siempre se encuentra en lo que puede verse.

🌷 Muchas veces se encuentra precisamente en aquello que no puede verse.

En el amor que entregaste.

En la bondad que sembraste.

En la presencia que ofreciste.

En las personas que acompañaste.

En las vidas que tocaste sin siquiera darte cuenta.

Porque no todos vamos a cambiar el mundo.

Pero todos tenemos la posibilidad de cambiar el pequeño mundo de alguien.

Y a veces, eso es mucho más grande de lo que imaginamos. 💖

Gracias por acompañarme en este espacio.

Gracias por leerme, por compartir sus historias, sus reflexiones y sus preguntas.

Y gracias, de corazón, a quienes colaboran con un cafecito ☕ y ayudan a que pueda seguir creando contenido y acompañándolos en este camino.

Tal vez nunca sepamos cuántas vidas tocamos a nuestro paso.

Pero sí podemos elegir, cada día, dejar un poco más de amor, comprensión, ternura y humanidad que ayer. 🌱💕

Y quizás, después de todo, esa sea una de las formas más hermosas de trascender.

Les deseo una hermosa semana y les mando un abrazo enorme. 🤗💖

Con cariño,

Nati 🌷☕
Sanando con Nati 💕
Ver más

☕🌷 ¿Y si no eliges lo que te hace bien... sino lo que te resulta familiar?

Hay una pregunta que me viene acompañando estos días:

¿Cuántas de las cosas que elegimos las elegimos porque son buenas para nosotros... y cuántas porque se parecen a lo que siempre conocimos?

Imagina una mujer que creció en una casa donde los gritos eran normales.

Cuando es adulta conoce a un hombre que le grita.

Sufre.

Llora.

Se siente mal.

Pero una parte de ella siente que eso es conocido.

Y lo conocido da una extraña sensación de seguridad, incluso cuando duele.

Lo mismo ocurre con quien creció sintiendo que debía ganarse el amor. De adulto puede terminar en relaciones donde tiene que esforzarse constantemente para que lo quieran.

No porque sea feliz así.

Sino porque le resulta familiar.

A veces seguimos cargando con todo solos porque eso vimos hacer.

A veces aceptamos menos de lo que merecemos porque nunca vimos otra posibilidad.

A veces vivimos una vida más pequeña de la que podríamos vivir porque el crecimiento nos resulta desconocido.

✨ Y aquí aparece una idea que me parece profundamente liberadora:

A veces no estamos atrapados por la realidad. Estamos atrapados por la idea de que la realidad solo puede ser de una manera.

Quizás creciste creyendo que todas las parejas discuten a los gritos.

Quizás aprendiste que trabajar hasta el agotamiento es normal.

Quizás te enseñaron que pedir ayuda es una debilidad.

Quizás te acostumbraste a ponerte siempre en último lugar.

Y como eso fue lo que conociste, una parte de ti lo toma como una verdad.

Pero...

🌱 Que algo sea familiar no significa que sea sano.

🌱 Que algo sea habitual no significa que sea inevitable.

🌱 Que algo haya sido parte de tu historia no significa que tenga que formar parte de tu futuro.

Tal vez exista una forma más amorosa de relacionarte.

Tal vez exista una forma más tranquila de vivir.

Tal vez exista una versión de tu vida que todavía no conoces.

Y eso no significa que estés haciendo algo mal.

Significa que todavía hay posibilidades que no has explorado.

💛 No quiero que te juzgues por seguir donde estás.

Muchas veces permanecemos en ciertos lugares, relaciones o formas de vivir porque allí aprendimos a sobrevivir.

Porque es lo conocido.

Porque nos resulta familiar.

Porque una parte de nosotros cree que no existe otra alternativa.

Y eso merece comprensión, no culpa.

✨ Espero que este post te ayude a abrir una puerta.

Una pequeña puerta.

La puerta de imaginar que existen otras formas de vivir, otras formas de amar, otras formas de relacionarte contigo mismo y con los demás.

Porque todo cambio comienza cuando nos permitimos considerar una posibilidad diferente.

☕ Una pausa para mirar tu propia vida:

• ¿Hay alguna situación que sigues tolerando porque te acostumbraste a ella?

• ¿Qué consideras normal porque creciste con ello, aunque en el fondo no te haga bien?

• Si una persona que amas estuviera viviendo exactamente lo mismo que tú, ¿qué consejo le darías?

• ¿Qué aspecto de tu vida podría mejorar si te permitieras imaginar una posibilidad diferente?

• ¿Qué te da más miedo: cambiar o seguir igual dentro de cinco años?

🌷 Hoy no te invito a cambiar toda tu vida.

Solo te invito a hacerte una pregunta:

¿Estoy eligiendo esto porque me hace bien o porque es lo que siempre conocí?

☕🥰 Gracias por acompañarme cada día en este espacio. Gracias por leer, compartir sus experiencias y también por los cafecitos que hacen posible que este rincón siga creciendo.

Cada mensaje, cada palabra y cada aporte son recibidos con muchísimo cariño.

Con amor,

🌷 Nati – Sanando con Nati
Ver más

La decisión de ser feliz ❤️☕️

☕ La decisión de ser feliz 💛

Durante mucho tiempo pensé que la felicidad llegaría cuando ciertos problemas se resolvieran.

Cuando encontrara respuestas para aquello que me dolía.

Cuando las personas que amo estuvieran bien.

Cuando la vida se acomodara de la manera que yo esperaba.

Y mientras tanto, sin darme cuenta, fui poniendo mi felicidad en pausa.

Hubo una época de mi vida en la que estuve muy triste.

No era una tristeza pasajera.

Era la tristeza de sentir que había un problema importante en mi vida y no sabía cómo solucionarlo.

Pensaba en eso al despertar.

Pensaba en eso durante el día.

Pensaba en eso antes de dormir.

Y poco a poco permití que ese dolor empañara todo lo demás.

Lo curioso es que seguían existiendo cosas buenas.

Personas que me querían. 💕

Momentos agradables. 🌷

Motivos para agradecer. 🙏

Pequeñas alegrías cotidianas. ☕

Pero yo ya no podía verlas con el corazón.

Era como si hubiera decidido que hasta que ese problema no se resolviera, no tenía derecho a ser feliz.

Mirando hacia atrás, creo que le guardaba una extraña lealtad a mi sufrimiento.

Como si permitirme estar en paz significara abandonar aquello que me preocupaba.

Como si disfrutar de la vida fuera una traición al dolor que estaba viviendo.

Y un día comprendí algo que cambió profundamente mi manera de mirar las cosas.

Mi tristeza no estaba solucionando el problema.

Mi preocupación constante no estaba cambiando la situación.

Y mi falta de felicidad no ayudaba a nadie.

Entonces entendí que podía seguir ocupándome de aquello que me dolía sin convertirlo en el centro absoluto de mi existencia.

Que podía seguir amando.

Seguir intentando.

Seguir rezando.

Seguir acompañando.

Y al mismo tiempo volver a disfrutar de la vida.

Porque para mí la felicidad no es una vida perfecta.

No es que todo salga bien.

No es que desaparezcan los problemas.

Para mí la felicidad también es paz. 🕊️

Es disfrutar de cada momento que la vida nos regala.

Es una taza de café caliente en una mañana fría. ☕

Es una charla que nos hace bien. 💬

Es una canción que nos emociona. 🎵

Es una sonrisa inesperada. 😊

Es agradecer lo que sí está presente en nuestra vida.

Porque cuando atravesamos una dificultad, muchas veces ponemos todo nuestro foco en aquello que está mal.

Y dejamos de ver lo demás.

Dejamos de ver a las personas que sí están.

Lo que sí funciona.

Lo que sí podemos hacer.

Las bendiciones que todavía nos acompañan cada día. 🌼

No se trata de negar el dolor.

Se trata de no permitir que el dolor se convierta en el único lente a través del cual miramos nuestra vida.

Aprendí que aquello a lo que prestamos atención crece en nuestra experiencia.

Si miramos únicamente lo que falta, terminamos sintiendo que toda nuestra vida está rota.

Pero cuando también miramos lo que permanece, lo que sí tenemos y lo que sí podemos agradecer, algo empieza a cambiar dentro de nosotros.

Y desde una mirada espiritual aprendí algo igual de importante.

Hay cosas que dependen de nosotros y hay cosas que no.

Hay situaciones sobre las que podemos actuar.

Y hay otras que debemos entregar.

Entregarlas no significa rendirse.

Significa reconocer que ya hicimos lo que estaba a nuestro alcance y que ahora necesitamos confiar.

Confiar en Dios. 🙏

Poner en Sus manos aquello que todavía no sabemos resolver.

Aquello que nos supera.

Aquello que no entendemos.

Aquello para lo que aún no encontramos respuestas.

Durante mucho tiempo le pedí a Dios que cambiara mi situación.

Y hoy siento que recibí una respuesta que jamás hubiera imaginado.

Dios no cambió primero mi situación.

Dios cambió primero mi corazón. ❤️

Tal vez no resolvió inmediatamente aquello que me preocupaba.

Pero transformó mi manera de vivirlo.

Donde antes había desesperación, comenzó a aparecer confianza.

Donde antes había angustia, comenzó a aparecer paz.

Donde antes había una lucha constante contra la realidad, comenzó a aparecer aceptación.

Y desde ese lugar pude volver a encontrar la felicidad.

No porque todo estuviera perfecto.

Sino porque entendí que una parte de mi vida podía estar herida sin que toda mi vida tuviera que convertirse en sufrimiento.

Todos cargamos alguna cruz.

Todos tenemos preocupaciones, heridas o desafíos.

Pero incluso mientras llevamos esa cruz, seguimos teniendo derecho a contemplar las flores que crecen al costado del camino. 🌷

Seguimos teniendo derecho a reír.

Seguimos teniendo derecho a soñar.

Seguimos teniendo derecho a amar.

Seguimos teniendo derecho a amarnos.

Y seguimos teniendo derecho a permitir que otros nos amen. ❤️

Porque ninguna herida, ningún problema y ninguna preocupación deberían convencernos de que ya no merecemos la felicidad.

Y mientras escribo estas palabras, mis ojos se llenan de lágrimas de emoción.

Porque quizás esto también sea la felicidad.

Poder mirar hacia atrás y reconocer cuánto hemos crecido.

Poder sentir gratitud incluso por los caminos difíciles.

Poder descubrir que aquello que alguna vez nos rompió el corazón no logró romper nuestra capacidad de amar.

Si hoy estás atravesando un momento difícil, quiero darte un abrazo enorme. 🤗💛

De corazón, deseo que recuerdes que tu problema es una parte de tu vida, pero no toda tu vida.

Que todavía existen personas que te quieren.

Momentos que pueden emocionarte.

Sueños que pueden ilusionarte.

Y bendiciones que siguen acompañándote, aunque a veces el dolor no te permita verlas.

Gracias por leerme.

Gracias por formar parte de esta hermosa comunidad.

Gracias por caminar a mi lado en este espacio tan especial.

Y gracias, especialmente, a quienes apoyan mi trabajo a través de los Cafecitos. ☕💕

Su cariño, sus mensajes y su compañía hacen que todo esto tenga sentido.

Les envío un abrazo enorme, lleno de amor, gratitud y esperanza.

Con cariño,

🌸 Nati
Sanando con Nati 🌸
Ver más

☕ Cafecito con Nati — Dejé de pelear con la vida… y empecé a vivirla ✨🌿

☕ Cafecito con Nati — Dejé de pelear con la vida… y empecé a vivirla ✨🌿

Sufría… porque quería que mi vida fuera diferente.

En el 2014 yo ya no daba más.
Estaba muy ansiosa, muy nerviosa, agotada emocional y físicamente 😣💭
Vivía con migrañas, contracturas…
y sosteniendo la idea de que algo afuera tenía que cambiar para que yo pudiera estar bien.

Buscaba herramientas. Buscaba salidas.
Y en esa búsqueda… llegó la Biodescodificación 🌿✨
Fue como encontrar un norte, una luz en medio de todo ese ruido interno 💡

Y entre todo lo que aprendí, hubo algo que me desafió de verdad:
la aceptación.

Que en teoría suena simple…
pero en la práctica no lo es.

Porque cuando empezás a acercarte a esto, aparece una resistencia muy humana:
“¿Cómo voy a aceptar esto?” 😤

Y ahí está la confusión.

Aceptar no es resignarse. ❌
No es bajar los brazos.
No es decir “bueno, listo, me quedo acá”.

Aceptar es dejar de pelearte con lo que ya es. 🤍

Es poder decir:
“Esto es lo que pasó.”
y también:
“Esto es lo que está pasando.”

Y reconocer algo clave:
está pasando esto… y no está pasando otra cosa. ✨

Cuando resistís…

te enojás 😠
te frustrás 😣
te tensás 😖
y te peleás con la realidad.

Y esa pelea… desgasta más que la situación en sí.

Aceptar no cambia lo que está pasando,
pero cambia completamente cómo lo vivís 💫

Es dejar de empujar lo que ya es…
para poder elegir qué hacer con eso.

Y sí… es un camino.
Un trabajo de todos los días 🌿

Hoy mi día no es perfecto…
pero cada día logro aceptar un poco más.

Aceptar la vida como es. 🌎
Aceptar mi pasado como fue. 🕰️
Aceptar mi presente tal y como es. 🌱
Y también… aceptarme a mí.

A la que fui.
A la que soy.
Con lo que pude…
y con lo que no. 🤍

Y ahí, en esa aceptación…
hay una paz distinta.

Más real.
Más profunda.
Más mía ✨

Si hoy estás en un día difícil, te dejo algo simple:

Decite en voz baja:
“Esto es lo que está pasando.” 🧘‍♀️

Y por un momento… dejá de pelear.

A veces, ahí… empieza el alivio 🌙✨

Y gracias, de corazón 💫
Gracias por ser parte de esta comunidad de Charlando con Nati 🤍
Gracias por estar en cada Cafecito con Nati ☕ y también en el canal de YouTube 🎥
Gracias por acompañar, por compartir, por comentar…
y por cada cafecito que me regalan ☕💛
Todo eso ayuda a sostener este espacio y a que pueda seguir creando para ustedes.

Estamos juntos en este camino 🌿✨

Con cariño,
Nati ☕💫
Ver más

Cuando nada tiene sentido… ¿en qué te sostenés?

Hay momentos en los que nada tiene sentido…
cuando hiciste todo “bien” y aun así no salió,
cuando pediste respuestas… y hubo silencio,
cuando te sentís perdida, cansada, sin claridad.

Y ahí aparece una verdad que cuesta aceptar:
no todo está bajo nuestro control.

No podés controlar tus propios tiempos internos:
cuánto tardás en sanar, en soltar, en entender, en volver a empezar.

Tampoco podés controlar los tiempos de la vida:
cuándo llega una oportunidad, cuándo se acomoda una situación,
cuándo otra persona cambia o comprende.

Y hay cosas que, simplemente, no dependen de vos…
porque pertenecen a Dios:
los procesos, los encuentros, los cierres, los giros inesperados que no vemos venir.

Y luchar contra eso… agota.

Esto fue un aprendizaje enorme para mí.
Porque soy de las personas que siempre intentó entender todo,
buscarle sentido a cada cosa, encontrar una explicación que calme.

Pero no siempre hay claridad.
No siempre hay entendimiento.
Y aceptar eso… también es parte del camino.

Como dice el Papa Francisco:
“No siempre vas a entender lo que estás viviendo… pero eso no significa que estés solo.”

Tal vez la paz no está en entender todo,
sino en soltar lo que no depende de vos
y confiar en que hay algo más grande ordenando el camino.

Porque la fe no siempre se siente fuerte.
A veces es chiquita… casi invisible.
Pero es eso que hace que no te rindas del todo.

A veces Dios no te muestra todo el camino…
solo el siguiente paso.
Y eso, aunque parezca poco… alcanza.

🙏 Oración para confiar y abrir el corazón
Señor, cuando no entienda, ayúdame a confiar.
Cuando quiera controlar mis tiempos, enséñame a respetar mis procesos.
Cuando me desespere por lo que no depende de mí, recuérdame que vos estás obrando.
Abrí mi corazón para recibir el amor que me rodea,
y enseñame a no cerrarme cuando más lo necesito. Amén.

✨ Ahora te pregunto:
¿Hay algo que hoy te esté costando aceptar en tus tiempos?
¿Te estás exigiendo entender o sanar más rápido de lo que podés?
¿Podés confiar un poco más en el proceso?

Te leo 🤍

Nati, Sanando con Nati
Ver más

Un té con limón, unas Sonrisas… y mi abuela

Hoy desayuné un té con leche y unas galletitas Sonrisas… y, sin darme cuenta, apareció mi abuela Chola en mi recuerdo.

Cuando era chica iba mucho a su casa, sobre todo en las vacaciones de verano.
Ahí todo tenía su propio ritmo y no había apuros ni corridas.

Mirábamos juntas Almorzando con Mirtha Legrand y también Yo me quiero casar… ¿y usted?.
Eran momentos simples, pero llenos de algo que hoy entiendo mejor: presencia, complicidad, compañía, amor.

Por eso, cada vez que veo a Mirtha Legrand en la tele, no veo solo un programa… me acuerdo de ella, de mi abuela Chola.

También me pasa con el té con limón. De chica, con mis papás y con la abuela, preparábamos un té con limón muy azucarado… y lo tomábamos con bombilla, como si fuera un mate.
Nos sentábamos a la mesa y compartíamos ese momento largo, tranquilo.
Hasta hoy puedo recordar el gustito del limón, el calor del té… y esa sensación de estar juntos.

Y hay más: cuando voy a Heladería París y veo “crema rusa” en la lista de sabores, me acuerdo de ella al instante. Era su favorito.

Con mis mascotas también me pasa algo parecido.
Mi gatita atigrada, Mariquenita, que vivió 20 años con nosotros, y mi perrita salchicha, Cututa.
Hoy, cada gatito atigrado que veo me la recuerda a Mariquenita … y cada perro salchicha me hace pensar a mi salchichita negra y traviesas, Cututa.

No es casualidad.
Es el amor encontrando formas de aparecer.

Mi abuela también vive en mí.
En mi amor por la lectura, por ejemplo. Como ella no veía, yo quise aprender a leer rápido… para poder leerle.

Capaz la vida es esto: aprender a reconocer a quienes amamos en cosas que parecen pequeñas… pero no lo son.

Y capaz estos recuerdos también nos vienen a recordar algo importante: disfrutar lo simple, y disfrutar la compañía de quienes amamos… y todavía están acá.

Nati
Sanando con Nati 💛
Ver más

Oración para acompañarme en la angustia, el error y las emociones difíciles

Cuando la angustia llegue
sin pedir permiso,
y me cierre el pecho
como una puerta que no sé abrir,
que no salga corriendo de mí.
Que me quede.
Que no me exija calma inmediata,
ni respuestas perfectas,
ni versiones mías que hoy no puedo sostener.
Que me abrace ahí,
en lo incómodo,
en lo que duele,
en lo que quisiera esconder.
Cuando me equivoque
y la voz que castiga aparezca puntual,
que no le crea todo,
que no haga de un error
una condena.
Que me mire con honestidad, sí,
pero sin crueldad.
Que entienda
que sentir no es fallar,
y fallar no es perderme.
Que incluso confundida,
incluso desbordada,
sigo siendo un lugar al que volver.
Y que en los días difíciles,
cuando todo en mí quiera huir,
el acto más valiente
sea este:
quedarme conmigo.
— Nati
Sanando con Nati


Muchas gracias a Vivi por tu cafecito y a todos por estar allí ❤️

Detrás de cada contenido hay tiempo, dedicación y mucho amor por lo que hago. Y si en algún momento sentís que querés devolver un poquito de eso, podés hacerlo invitándome un cafecito ☕

✨ Argentina: https://cafecito.app/sanandoconnati

✨ Internacional: https://paypal.me/nataliamorebio

No es una obligación, sino una forma amorosa de sostener este espacio para que siga creciendo y llegando a más personas 🌿

Gracias por estar del otro lado. Siempre
Ver más

☕ ¿Qué significa realmente "salir bien"?

☕ ¿Qué significa realmente "salir bien"?

Hacé un rato volvía del trabajo, en el colectivo.
Es un día lluvioso… y yo estaba muy ocupada acomodando mi el paraguas empapado sobre mi asiento
y comprobando que no se hubieran mojado mis pertenencias en la mochila.

Una vez acomodaba, me dispuse a ver el paisaje lluvioso de Avenida Alem hasta que mi atención se dirigió a una conversación.
Una señora, de unos cuarenta y tantos años estaba hablando con el colectivero. La escuché decir:
"Antes nos daban tres gritos y salimos bien…
te acomodaban con un chirlo…
ahora no… ahora a los chicos los mandan al psicólogo…"

Sus palabras me dejaron pensando en todo el resto del trayecto. Son frases que ya he escuchado antes...

Me pregunto... ¿qué es "salir bien"?
¿Ser una persona de bien?
¿Cumplir con todo?
¿No meterse en problemas?
¿Ser fuerte y seguir adelante?
¿O es algo más silencioso…
como poder dormir en paz?
¿Poder poner un límite sin culpa?
¿No tener que fingir todo el tiempo que estás bien?

Tal vez "salir bien" no es lo que se ve desde afuera.
Y tal vez ser funcional
no dice nada sobre lo que pasa adentro.

Nuestros padres,
los padres de nuestros padres
y más atrás en nuestro árbol genealógico…
hicieron lo que pudieron.

Este no es un cafecito para juzgar.
Es, como siempre, para pensar… y pensarnos.
No es culpa.
Pero tampoco es destino.

Quizás la pregunta hoy no es
si sos una "persona de bien"…
sino si sos una persona en paz.

✍️ Si algo de esto te tocó, te dejo una pregunta para escribir:
¿Qué aprendiste a callar para "salir bien"?
No hace falta responderla bien.
Solo escribí lo que aparezca.
Sin juicio. Sin filtro.

Gracias por estar del otro lado.
Por leer, por resonar, por animarte a mirar hacia adentro.

Y gracias por sus cafecitos —
porque no solo sostienen este espacio,
también sostienen estas conversaciones que, de a poco,
nos ayudan a estar un poco más en paz.

Nati💕
— Sanando con Nati ☕

Si lo que comparto te acompaña, te ayuda a entenderte un poquito más o te regala un momento de calma… gracias 💛

Detrás de cada contenido hay tiempo, dedicación y mucho amor por lo que hago. Y si en algún momento sentís que querés devolver un poquito de eso, podés hacerlo invitándome un cafecito ☕

✨ Argentina: https://cafecito.app/sanandoconnati

✨ Internacional: https://paypal.me/nataliamorebio

No es una obligación, sino una forma amorosa de sostener este espacio para que siga creciendo y llegando a más personas 🌿

Gracias por estar del otro lado. Siempre
Ver más