☕ Cafecito del día | Cuando algunos solo esperan que un grande caiga
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Estos días, después de la final entre Argentina y España, me quedé pensando en algo.
Antes que nada, quiero aclarar una cosa.
No hablo de los españoles que celebraron el triunfo de su selección. Es lógico. Ganaron y tienen todo el derecho del mundo a festejar.
Hablo de otra actitud. La de personas cuyo equipo ni siquiera llegó a esa final, pero parecían disfrutar más la derrota de Argentina que cualquier logro propio.
Mientras miraba los últimos partidos, yo estaba atravesando una lumbalgia muy fuerte. Había días en los que casi no podía caminar, levantarme de la cama o moverme sin dolor. Y, sin embargo, veía a Messi, con 39 años, corriendo, luchando cada pelota, soportando la presión de millones de personas y jugando otra final internacional.
Lo único que pensaba era:
"Qué increíble este hombre."
Mientras yo apenas podía levantarme de la cama, él seguía compitiendo al máximo nivel Sentí admiración.
Y me pasa también con jugadores de otras selecciones. Aunque quiera que gane Argentina, puedo disfrutar una gambeta, un pase imposible o una jugada brillante. Porque el talento, el arte y el esfuerzo merecen ser reconocidos, vengan de quien vengan.
Por eso me cuesta entender a quienes esperan el primer tropiezo de alguien extraordinario para salir a burlarse.
Un partido no borra una carrera.
Una derrota no elimina años de disciplina, sacrificio, trabajo y perseverancia.
Para mí, la verdadera mediocridad no es perder. La verdadera mediocridad es alegrarse cuando al que brilla le va mal.
Porque cuando tu felicidad depende del fracaso ajeno, el problema ya no está en quien perdió. Está en lo que pasa dentro de vos.
Y me pregunto....Si una persona necesita tanto que un grande caiga para sentirse mejor...
¿Cómo se tratará a sí misma cuando es ella la que falla?
Porque, al final, la forma en que miramos a los demás suele ser un reflejo de cómo nos miramos por dentro.
Si no hay compasión hacia el otro...
Si no hay capacidad para reconocer su esfuerzo...
Si disfrutamos cuando alguien cae...
¿Habrá compasión cuando nosotros mismos nos equivoquemos?
Sinceramente, lo dudo.
Creo que quien vive esperando la caída de los demás también suele ser muy duro consigo mismo.
En cambio, quien aprende a admirar el talento ajeno desarrolla una mirada más amorosa hacia la vida y hacia sí mismo
Nadie gana siempre. Todos tenemos días difíciles. Incluso los más grandes pierden alguna vez. Y eso no los hace menos grandes. Al contrario. Los hace humanos.
Por eso es mejor opción elegir la admiración antes que la envidia.
Porque la admiración siempre te hace crecer.
La envidia nunca hizo crecer a nadie.
Hoy el fútbol fue solo una excusa para hablar de algo mucho más profundo.
La manera en que reaccionamos frente al éxito o al fracaso de los demás habla, en realidad, de nuestro propio mundo interior.
Ojalá aprendamos a inspirarnos en quienes brillan, en lugar de esperar que su luz se apague.
Con cariño,
Nati – Sanando con Nati ☕💛
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Gracias por caminar este camino conmigo.
Un abrazo enorme.
Nati – Sanando con Nati 💛
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