☕ Descubrí que llevaba años desvalorizándome… y no me había dado cuenta.
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Vengo de la dermatóloga, después de haber demorado el turno por meses… y me surge esta reflexión sobre mi demora en ocuparme de mí misma y qué tiene que ver eso con la desvalorización.
Muchas veces leemos en libros de desarrollo personal frases como “tenés que valorarte más”, “vos valés” o “trabajá tu autoestima”.
Pero, si soy sincera, durante años esas frases me parecían demasiado generales. ¿Cómo me valoro? ¿Qué tengo que hacer para amarme? ¿Qué significa realmente desvalorizarse?
Hoy creo que la desvalorización no es una idea abstracta o “en el aire”. Es una forma de vivir que, muchas veces, terminamos naturalizando sin darnos cuenta.
Soy docente y amo enseñar y preparar mis clases. 👩🏫✨ Enseñar ha sido un espacio de creatividad, energía y alegría para mí. Pero también fue el lugar donde empecé a reconocer un patrón que después descubrí en muchas otras áreas.
➡️ Corregir exámenes y tareas en casa. ➡️ Preparar clases los fines de semana. ➡️ Hacer planificaciones. ➡️ Realizar adecuaciones para alumnos que necesitaban materiales especiales. ➡️ Escribir informes. ➡️ Preparar actos escolares y decoraciones. ➡️ Comprar tizas, marcadores, fotocopias y materiales de mi propio bolsillo para que mis alumnos pudieran aprender en mejores condiciones.
Horas y horas de trabajo que nunca fueron remuneradas por todas las horas dedicadas fuera de mi horario de trabajo.
Y todo eso por años fue totalmente naturalizado. "Mi trabajo es así".
Porque cuando hacés las cosas con vocación, muchas veces aparece una frase que todos escuchamos: "Lo importante es hacerlo por los chicos."
Y claro que los chicos son importantes. 💛 Pero con el tiempo entendí que la vocación no debería convertirse en una excusa para desvalorizar nuestro trabajo y nuestro tiempo personal.
Sin darme cuenta, empecé a normalizar una idea muy dolorosa: mi tiempo no vale.
Cuando una persona trabaja sistemáticamente horas extras sin reconocimiento ni remuneración, el mensaje que termina incorporando es silencioso… pero muy poderoso: "Lo que hacés no vale tanto." "Nadie valora lo que hacés."
Cada hora que regalaba era una hora menos para generar otros ingresos, descansar o dedicarme a mí o a estar con total presencia con quienes amo.
Cada peso que invertía para cubrir necesidades ajenas era un peso que dejaba de estar disponible para las mías.
Mientras tanto, fui postergando consultas con especialistas porque eran "muy caras". Sin embargo, no dudaba en usar ese dinero para pagar insumos para las escuelas que el Estado debería financiar.
También fui postergando actividades de autocuidado por estar enchufada todo el día respondiendo a todo lo que me pedían fuera de mi horario de trabajo.
Durante mucho tiempo estuve en ese ciclo de postergación hasta que la salud física y mental no dio más. En mi caso fue un gran burnout el año pasado.
Esta crisis emocional y de cansancio no apareció de un día para otro.
Fue el resultado de muchos años poniéndome en segundo, tercero o último lugar.
Fue el resultado de no buscar ayuda y de no parar de tener la cabeza ocupada y preocupada por todo lo que las escuelas me requerían.
La desvalorización se ve de formas concretas:
➡️ Cada vez que demorás un estudio médico y no ponés a tu salud en primer lugar. ➡️ Cada vez que cancelás un turno porque "ahora no podés". ➡️ Cada vez que postergás un tratamiento. ➡️ Cada vez que dejás para después algo que realmente necesitás. ➡️ Cada vez que todos son prioridad… menos vos. ➡️ Cada vez que trabajás de domingo a domingo para cumplir con todos. ➡️ Cada vez que dejás que el trabajo ocupe demasiado espacio y le robe tiempo a tu descanso o a tu vida familiar.
Mi historia de desvalorización también la llevé conmigo cuando empecé en YouTube. 🎥
Allí repetí exactamente el mismo patrón.
Durante casi tres años no moneticé mis videos porque sentía que podía incomodar a las personas si aparecía un anuncio en medio de una meditación.
Prefería renunciar a un ingreso antes que molestar a alguien con una publicidad de YouTube.
Escribía. Grababa. Editaba. Estudiaba. Respondía mensajes. Pero no ganaba ni un peso.
A vos también te puede estar pasando exactamente lo mismo.
Tal vez no te cuesta nada dar.
➡️ Dar tiempo. ➡️ Dar energía. ➡️ Dar contención. ➡️ Dar soluciones. ➡️ Dar presencia.
Podés estar disponible para tu familia, para tus alumnos, para tus amigos, para tu pareja o para el trabajo… y hacerlo con el corazón abierto, sin medir demasiado.
Pero cuando llega el momento de darte a vos, aparece una resistencia silenciosa.
➡️ Un "después". ➡️ Un "no es tan urgente". ➡️ Un "ahora no puedo". ➡️ Un "total, yo aguanto".
Y ahí está la trampa.
Porque no te cuesta dar a los demás. Te cuesta recibirte a vos mismo.
➡️ Te cuesta reservarte un rato sin culpa. ➡️ Te cuesta pagar una consulta sin sentir que estás siendo exagerada. ➡️ Te cuesta decir que no. ➡️ Te cuesta invertir en tu descanso, en tu salud, en tu placer y en tu futuro.
Y mientras tanto seguís funcionando. Seguís sosteniendo. Seguís siendo "la que siempre está".
Hasta que un día el cuerpo, la mente o el alma te pasan la cuenta.
Porque dar sin límite no es generosidad infinita. A veces es una forma disfrazada de desvalorización.
Así que te invito a mirarte con honestidad:
🙌 ¿En qué parte de tu vida te resulta fácil dar… y difícil darte?
🙌 ¿Dónde estás postergándote mientras sostenés a todos los demás?
Porque vos también merecés ser prioridad. No después. No cuando "sobre" tiempo o dinero. Ahora.
Y antes de despedirme, quiero decir un gracias muy especial a todas las personas que alguna vez me invitaron un Cafecito. ☕
Quizás para ustedes fue un gesto sencillo, pero para mí significó mucho más que una ayuda económica. Cada Cafecito fue una manera de decirme: "Tu trabajo tiene valor. Gracias por el tiempo, el amor y la dedicación que ponés en cada contenido."
Después de tantos años sintiendo que debía dar sin recibir, ustedes me ayudaron, sin saberlo, a sanar un pedacito de esa herida de desvalorización. Me hicieron sentir acompañada, reconocida y sostenida en este camino.
Gracias por valorar mi trabajo y por estar ahí. Nunca voy a dejar de agradecerles ese enorme acto de cariño.
Con mucho cariño,
Nati Sanando con Nati ✨
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