☕ La decisión de ser feliz 💛
Durante mucho tiempo pensé que la felicidad llegaría cuando ciertos problemas se resolvieran.
Cuando encontrara respuestas para aquello que me dolía.
Cuando las personas que amo estuvieran bien.
Cuando la vida se acomodara de la manera que yo esperaba.
Y mientras tanto, sin darme cuenta, fui poniendo mi felicidad en pausa.
Hubo una época de mi vida en la que estuve muy triste.
No era una tristeza pasajera.
Era la tristeza de sentir que había un problema importante en mi vida y no sabía cómo solucionarlo.
Pensaba en eso al despertar.
Pensaba en eso durante el día.
Pensaba en eso antes de dormir.
Y poco a poco permití que ese dolor empañara todo lo demás.
Lo curioso es que seguían existiendo cosas buenas.
Personas que me querían. 💕
Momentos agradables. 🌷
Motivos para agradecer. 🙏
Pequeñas alegrías cotidianas. ☕
Pero yo ya no podía verlas con el corazón.
Era como si hubiera decidido que hasta que ese problema no se resolviera, no tenía derecho a ser feliz.
Mirando hacia atrás, creo que le guardaba una extraña lealtad a mi sufrimiento.
Como si permitirme estar en paz significara abandonar aquello que me preocupaba.
Como si disfrutar de la vida fuera una traición al dolor que estaba viviendo.
Y un día comprendí algo que cambió profundamente mi manera de mirar las cosas.
Mi tristeza no estaba solucionando el problema.
Mi preocupación constante no estaba cambiando la situación.
Y mi falta de felicidad no ayudaba a nadie.
Entonces entendí que podía seguir ocupándome de aquello que me dolía sin convertirlo en el centro absoluto de mi existencia.
Que podía seguir amando.
Seguir intentando.
Seguir rezando.
Seguir acompañando.
Y al mismo tiempo volver a disfrutar de la vida.
Porque para mí la felicidad no es una vida perfecta.
No es que todo salga bien.
No es que desaparezcan los problemas.
Para mí la felicidad también es paz. 🕊️
Es disfrutar de cada momento que la vida nos regala.
Es una taza de café caliente en una mañana fría. ☕
Es una charla que nos hace bien. 💬
Es una canción que nos emociona. 🎵
Es una sonrisa inesperada. 😊
Es agradecer lo que sí está presente en nuestra vida.
Porque cuando atravesamos una dificultad, muchas veces ponemos todo nuestro foco en aquello que está mal.
Y dejamos de ver lo demás.
Dejamos de ver a las personas que sí están.
Lo que sí funciona.
Lo que sí podemos hacer.
Las bendiciones que todavía nos acompañan cada día. 🌼
No se trata de negar el dolor.
Se trata de no permitir que el dolor se convierta en el único lente a través del cual miramos nuestra vida.
Aprendí que aquello a lo que prestamos atención crece en nuestra experiencia.
Si miramos únicamente lo que falta, terminamos sintiendo que toda nuestra vida está rota.
Pero cuando también miramos lo que permanece, lo que sí tenemos y lo que sí podemos agradecer, algo empieza a cambiar dentro de nosotros.
Y desde una mirada espiritual aprendí algo igual de importante.
Hay cosas que dependen de nosotros y hay cosas que no.
Hay situaciones sobre las que podemos actuar.
Y hay otras que debemos entregar.
Entregarlas no significa rendirse.
Significa reconocer que ya hicimos lo que estaba a nuestro alcance y que ahora necesitamos confiar.
Confiar en Dios. 🙏
Poner en Sus manos aquello que todavía no sabemos resolver.
Aquello que nos supera.
Aquello que no entendemos.
Aquello para lo que aún no encontramos respuestas.
Durante mucho tiempo le pedí a Dios que cambiara mi situación.
Y hoy siento que recibí una respuesta que jamás hubiera imaginado.
Dios no cambió primero mi situación.
Dios cambió primero mi corazón. ❤️
Tal vez no resolvió inmediatamente aquello que me preocupaba.
Pero transformó mi manera de vivirlo.
Donde antes había desesperación, comenzó a aparecer confianza.
Donde antes había angustia, comenzó a aparecer paz.
Donde antes había una lucha constante contra la realidad, comenzó a aparecer aceptación.
Y desde ese lugar pude volver a encontrar la felicidad.
No porque todo estuviera perfecto.
Sino porque entendí que una parte de mi vida podía estar herida sin que toda mi vida tuviera que convertirse en sufrimiento.
Todos cargamos alguna cruz.
Todos tenemos preocupaciones, heridas o desafíos.
Pero incluso mientras llevamos esa cruz, seguimos teniendo derecho a contemplar las flores que crecen al costado del camino. 🌷
Seguimos teniendo derecho a reír.
Seguimos teniendo derecho a soñar.
Seguimos teniendo derecho a amar.
Seguimos teniendo derecho a amarnos.
Y seguimos teniendo derecho a permitir que otros nos amen. ❤️
Porque ninguna herida, ningún problema y ninguna preocupación deberían convencernos de que ya no merecemos la felicidad.
Y mientras escribo estas palabras, mis ojos se llenan de lágrimas de emoción.
Porque quizás esto también sea la felicidad.
Poder mirar hacia atrás y reconocer cuánto hemos crecido.
Poder sentir gratitud incluso por los caminos difíciles.
Poder descubrir que aquello que alguna vez nos rompió el corazón no logró romper nuestra capacidad de amar.
Si hoy estás atravesando un momento difícil, quiero darte un abrazo enorme. 🤗💛
De corazón, deseo que recuerdes que tu problema es una parte de tu vida, pero no toda tu vida.
Que todavía existen personas que te quieren.
Momentos que pueden emocionarte.
Sueños que pueden ilusionarte.
Y bendiciones que siguen acompañándote, aunque a veces el dolor no te permita verlas.
Gracias por leerme.
Gracias por formar parte de esta hermosa comunidad.
Gracias por caminar a mi lado en este espacio tan especial.
Y gracias, especialmente, a quienes apoyan mi trabajo a través de los Cafecitos. ☕💕
Su cariño, sus mensajes y su compañía hacen que todo esto tenga sentido.
Les envío un abrazo enorme, lleno de amor, gratitud y esperanza.
Con cariño,
🌸 Nati
Sanando con Nati 🌸
Ver más
Debes iniciar sesión o registrarte para comprar un plan