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La magia de lo cotidiano: disfrutar el presente sin esperar lo extraordinario
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La magia de lo cotidiano: disfrutar el presente sin esperar lo extraordinarioEn muchas ocasiones esperamos a un día especial para brillar, para ser felices, para disfrutar al máximo. Guardamos el vestido bonito, las joyas que nos gustan, las velas aromáticas, ese perfume que tanto nos encanta... todo "para cuando llegue el momento indicado".
Pero te pregunto: ¿y si ese momento indicado es ahora? ¿Qué pasaría si decidiéramos que el presente es nuestra única certeza? 🌟
Me pasó algo hace poco que me hizo reflexionar sobre esto. Estaba guardando unos aritos preciosos que me regalaron, esperando "la ocasión perfecta" para usarlos. Un día me di cuenta: ya pasaron tres meses y ahí seguían, guardados en su cajita. ¿Esperando qué, exactamente? ¿Una cena especial que quizás nunca llegue? ¿Un evento que justifique su uso?
Ese mismo día me los puse. Para ir al supermercado. Para sentarme a escribir en mi casa. Y te puedo asegurar que ese día común se transformó en algo distinto, simplemente porque yo decidí que lo fuera.
Y ni te cuento lo que me pasó con una libreta hermosa que me habían regalado. La tenía guardada hace más de un año. Me daba una pena terrible usarla. Era tan linda, con esas tapas preciosas, las hojas de buena calidad... pensaba: "cuando tenga algo realmente importante que escribir, ahí la voy a usar". Como si mis pensamientos de cada día no fueran lo suficientemente importantes. Como si mi vida cotidiana no mereciera esas páginas hermosas.
Un día la abrí y escribí cualquier cosa. Una lista del supermercado, creo. Y después un pensamiento que me vino mientras tomaba mate. Y después una idea para un video. Y sabés qué... cada vez que la abro siento una alegría inexplicable. Esa libreta no está esperando mi "mejor versión" o mis "pensamientos más profundos". Está acompañando mi vida real, la de todos los días, y eso la hace infinitamente más valiosa.
¿Por qué hacemos esto? ¿De dónde viene esa idea tan arraigada de guardar para el gran momento, para el momento especial, grandioso, extraordinario?
Tal vez de nuestras madres y abuelas que guardaban "la vajilla buena" para las visitas importantes. O la ropa "de salir" que solo se usaba para eventos. Como si nuestra vida diaria, nuestra propia compañía, no fuera razón suficiente para usar lo mejor que tenemos.
También hay algo de esa vieja creencia de la escasez: "si lo uso ahora, después no voy a tener". Como si disfrutar hoy nos fuera a dejar sin nada para mañana. O peor aún, como si no fuéramos merecedores de lo bueno en un día común y corriente.
Y te digo algo más profundo todavía: creo que guardamos las cosas para "el momento especial" porque, en el fondo, no nos creemos que nosotros mismos seamos suficientemente especiales. Como si necesitáramos que algo externo —un evento, una celebración, la presencia de otros— validara que merecemos disfrutar de lo que tenemos.
Pero hay algo todavía más tremendo en todo esto, algo que preferimos no mirar de frente: ¿y si ese momento especial nunca llega?
Creo que era Buda quien decía: "El problema es que creemos que tenemos tiempo".
Guardamos la libreta linda, los aritos, el vestido, el perfume caro, las velas, las sábanas nuevas... esperando el momento perfecto. Pero ¿cuántas personas se fueron de este mundo sin haber usado esas cosas que guardaban? ¿Cuántas libretas quedaron en blanco? ¿Cuántos vestidos nunca salieron del placard? ¿Cuántas velas se derritieron sin haber sido encendidas jamás?
No lo digo para asustarte. Lo digo para despertarnos a las dos. Porque la vida no es una promesa de futuro, es un regalo de presente. Ahora. En este instante.
No sabemos si vamos a estar acá mañana. No sabemos si va a llegar esa "ocasión especial" que estamos imaginando. No sabemos si vamos a tener otra oportunidad de usar eso que tanto nos gusta, de disfrutar eso que tanto nos da placer, de vivir esa experiencia que estamos postergando.
La vida nos da hoy. Solo hoy. El resto es una ilusión, una apuesta, una esperanza que tal vez se cumpla y tal vez no.
¿Por qué reservamos ese vestido especial para una ocasión lejana que tal vez nunca llegue? ¿Por qué no usar esa bijou hermosa hoy, en una tarde cualquiera de martes? ¿Por qué esperar un evento extraordinario para disfrutar de la vida, cuando cada día puede convertirse en una celebración si así lo elegimos? ✨
El presente es el único momento que realmente tenemos. No el mañana ideal que imaginamos, no el fin de semana que viene, no "cuando las cosas mejoren". Ahora. En este instante que estás leyendo estas palabras.
Y en ese ahora reside toda la magia disponible. No se trata solo de grandes eventos ni de experiencias extraordinarias. Se trata de encontrar lo especial en lo cotidiano, de celebrar cada instante por pequeño que parezca, de valorar lo que ya tenemos entre manos en lugar de postponer nuestra felicidad hasta que "todo esté perfecto". 🌸
Porque la verdad es que nunca todo va a estar perfecto. Siempre va a haber algo pendiente, algo que falta, algo que mejorar. Si esperamos a ese momento ideal, vamos a terminar guardando nuestra vida en un cajón, como esos aritos que nunca se usan o esa libreta que nunca se estrena.
Y peor aún: vamos a terminar guardando nuestra vida misma. Postergando el disfrute. Aplazando la alegría. Esperando un permiso que nadie nos va a dar, porque el único permiso que necesitamos es el nuestro propio.
La vida no está en ese futuro hipotético. La vida está en tomarte ese café en tu taza favorita aunque sea lunes a la mañana. En poner música que te gusta mientras cocinás. En usar ese labial que tanto te gusta un miércoles cualquiera. En prender esa vela aromática que guardás "para cuando vengan visitas". En escribir en la libreta linda aunque sea para anotar una idea tonta que se te ocurrió mientras acariciabas a tu gato. En darte el lujo de disfrutar tu propia compañía, en tu propia casa, como si fueras la visita más importante.
Porque lo sos. Vos sos la visita más importante de tu vida. Vos sos el evento especial que estabas esperando. Y este momento —ahora mismo, hoy— es la única ocasión especial que tenemos garantizada.
No guardés tu alegría para después. No reserves tu disfrute para cuando todo esté perfecto. No esperes a tener tiempo, porque el tiempo no es algo que tenemos, es algo que somos. Y se nos está yendo, segundo a segundo, mientras esperamos el momento indicado.
El momento indicado es ahora. Siempre fue ahora.
Te invito a que te preguntés: ¿Qué pequeños lujos o momentos sencillos podrías incorporar en tu día a día para transformarlos en algo especial? ¿Qué tenés guardado esperando el momento perfecto que podés empezar a disfrutar hoy?
Me encantaría leerte en los comentarios. Contame: ¿cuál es esa cosa que tenés guardada "para ocasiones especiales" y que podrías empezar a usar hoy mismo? ¿Es una libreta como la mía? ¿Un perfume? ¿Una prenda que te encanta? ¿Ese juego de sábanas que nunca estrenaste? 💬
Gracias infinitas a Ana María por sus cafecitos, que hacen posible que sigamos compartiendo este camino de sanación y bienestar. Cada apoyo es un recordatorio hermoso de que no estamos solas en este camino.
Con todo el cariño y gratitud,
Nati
Sanando con Nati 💛
PD: Si este mensaje resonó en vos, compartilo con alguien que también necesite este recordatorio. A veces lo más sanador es simplemente permitirnos disfrutar del ahora, sin pedir permiso, sin esperar que algo externo nos diga que lo merecemos. La vida es hoy. Siempre fue hoy.
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