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Gustavo Martinez

Educación
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«¿Qué te importa? Tú, sígueme»

En la Audiencia General del miércoles 22 de junio, el Papa Francisco dedicó la catequesis nº15 sobre la vejez, hablando de Pedro y Juan.

En la catequesis, el Papa dice: el final de la vida debe ser “un final de vida de discípulos". Y asegura que la sabiduría de los ancianos, reside en el aprender a despedirse “bien” y "siempre siguiendo a Jesús": "a pie, corriendo, lentamente, en silla de ruedas, ¡siempre!".

Pero hay algo que nos debe hacer reflexionar, y mucho. Francisco dice: la curiosidad que le viene a Pedro: “¿Y él?”, viendo al discípulo amado que los seguía (cf. vv. 20-21). Este ¿y él?, el Papa lo ve como un "meter la nariz en la vida en la vida de los otros". Y para eso Jesús tiene una respuesta franca e incluso áspera: «¿Qué te importa? Tú, sígueme» (v. 22).

En la vida, muchísimas veces (o siempre), nos vemos hablando, opinando y haciendo juicios de valor de la vida de los demás, muchas veces sin darnos cuenta, pero cuando lo advertimos, continuamos. Y cuán doloroso es eso. Sólo imaginemos qué mal nos sentiríamos si de la vida que se habla es la tuya.

No podemos hacernos cargo de lo que hacen los demás, pero sí de lo que hacemos nosotros mismos. Recuerdo las sabías palabras que Francisco escribe en Misericordiae Vultus, o en español El Rostro de la Misericordia al convocar el año de la misericordia en 2015: "Hablar mal del propio hermano en su ausencia equivale a exponerlo al descrédito, a comprometer su reputación y a dejarlo a merced del chisme. No juzgar y no condenar significa, en positivo, saber percibir lo que de bueno hay en cada persona y no permitir que deba sufrir por nuestro juicio parcial y por nuestra presunción de saberlo todo" (MV, 14).

Que arduo ejercicio nos toca. Cuántas cosas debemos trabajar internamente, para no dejar caer a merced al chisme a un hermano o hermana. Cuánta empatía debemos manejar.

JESÚS NOS DICE A CADA UNO DE NOSOTROS: «¿QUÉ TE IMPORTA? TÚ, SÍGUEME».
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Ángelus en la Solemnidad de Corpus Christi

Domingo a domingo, al mediodía, el Papa Francisco ofrece una breve reflexión del Evangelio que se lee en la liturgia dominical.

En esta oportunidad: el milagro de la multiplicación de los 5 panes y 2 peces que le dieron de comer a 5 mil personas hasta saciarse. La misma se encuentra testimoniada en el Evangelio de San Lucas 9, 11 - 17.

El Santo Padre nos invita a dar un paso más, y nos invita a mirar con ojos nuevos el milagro de la multiplicación de los panes y la fiesta del Corpus: "Nuestra adoración eucarística encuentra su verificación cuando cuidamos del prójimo, como hace Jesús: en torno a nosotros hay hambre de comida, pero también de compañía, hay hambre de consuelo, de amistad, de buen humor, hay hambre de atención, hay hambre de ser evangelizados".

Ahora nos toca ponernos en marcha.
Tenemos que rezar a través de estas palabras y con el Evangelio.
Debemos animarnos a dar un segundo paso: hacernos cargo de aquello que nos interpele, que nos llame al corazón.
Finalmente el tercer paso: comprometernos y llevar a la práctica aquello que sentimos.

Las palabras del Papa Francisco pueden ser un gran disparador y quizás, la generosidad de Cristo al querer quedarse con nosotros, se multiplique en aquellas acciones que nos animamos a hacer con y por los otros, como hacia Jesús, cuidando a los demás Al hacerlo, estaremos adorando a Jesús en la Eucaristía.
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Fiesta del Corpus Christi 2022

En la vida del cristiano hay una cosa que no puede faltar: la Eucaristía.

La narración más antigua de la institución de la Eucaristía es la que San Pablo hace en la primera carta a los Corintios. El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía». Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.

Tan importante era la fracción del pan (así llamaban a lo que hoy conocemos como la misa), para las primeras comunidades cristianas, que esperaban con muchas ansias el domingo para poder celebrarla. Incluso, en medio de las grandes persecuciones, buscaban lugares ocultos para reunirse, rezar y recordar al Señor como Él lo pidió en la última cena.

Con la bula Transiturus Corpus Christi el Papa Urbano IV en 1264 establecía la fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, o más conocida como Corpus Christi. Y se celebra 60 días después de la fiesta pascual, o para ubicarlo mejor, el segundo jueves después del domingo de pentecostés.

Si celebramos la eucaristía a conciencia, no saldremos de ella como llegamos. Te invita a ser pan para los demás: dándole pan al que no tiene, visitando a un enfermo, acompañando y sosteniendo la vida, siendo luz en medio de las tinieblas de los demás, formando comunidad, haciendo el bien.

La fiesta del Corpus te invita, me invita, a preguntarte y preguntarme y comprometernos: ¿Qué debo cambiar en mi vida para ser pan para los demás?
¡Animate a cumplirlo!
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