En los tiempos que corren el tejido social y los lazos se rompen. Andamos desorientados buscando el calor del fuego para escuchar historias. Se buscan amigos, pares, compañeros, camaradas, fans, cómplices y parece no haber ningún requisito. Necesitamos volver a creer en un algún sueño común e está realidad donde lo importante, lo indignante y lo urgente se confunde.