No sabemos muy bien para dónde iremos. Esto es en general y también en particular. 2026 se presenta como un año incierto e imprevisible. Entonces, mejor que sea con gatitos. Es una forma precisa de mantenerse en eje. Gatitos, flores de Bach y meditación. Tres capas que ordenan: cuerpo, emoción y campo. Mientras todo se mueve, eso sostiene. Siempre con el cinturón de seguridad bien ajustado.
Ellos limpian la casa, el aura, las malas vibras y hasta el pensamiento que no dijimos en voz alta. Son los grandes recicladores energéticos del hogar. Pero toda esa tarea invisible también los carga. Por eso necesitan descanso, juego y cuidados reales: alimentación carnívora, flores de Bach, tiempo al sol, silencio. Cuidar su energía es cuidar la nuestra. Un gato equilibrado mantiene viva la frecuencia de la casa. Y eso —aunque no se vea— se siente.
Estas dos plantas El 27 de octubre muchos armamos un altar por nuestros animales que partieron. Es un día especial, lleno de recuerdos, velas y flores. Algunos siguen la tradición de llenarlo de crisantemos o cempasúchil, pero si en casa viven otros gatos, conviene evitar esas especies: pueden causar vómitos, diarrea, irritación y otros síntomas.
En casa preferimos hacerlo distinto. En lugar de flores tóxicas, usamos pétalos de Santa Rita o rosas, que son seguras y hermosas. Llenamos todo de color, sin poner en riesgo a nadie. Porque honrar la memoria también es cuidar la vida que sigue latiendo cerca nuestro.
Puede que hayas escuchado a tu gato castañetear los dientes mientras mira por la ventana a un gorrión o a una ardilla. A veces ese sonido viene acompañado de un chirrido, un chillido o un pequeño gemido. El chatter —ese ruido extraño, entre dientes— se considera una expresión de excitación depredadora y también de frustración: el gato ve la presa, pero no puede alcanzarla.
Algunos sostienen que ese sonido imita el canto de los pájaros o de los roedores. Es una hipótesis romántica, aunque improbable: la eficacia del cazador felino se basa en el silencio y en la precisión.
Lo cierto es que con la llegada de los días templados, los bichitos y las aves vuelven a aparecer y la casa se llena de chatter. Es la temporada de ese ruido breve, entre la observación y el instinto. Un recordatorio de que, por más domesticados que parezcan, los gatos siguen escuchando al bosque desde la ventana.
Los que leen habitualmente Hello Cats, sabrán que en el #13 Curni no apareció. Se tomó un recreo pero por suerte, vuelve renovada y piquetera. Ella es muy intensa: no hace nada a medias.
En Hello Cats y Mi Gato Dinamita siempre (SIEMPRE) hablamos de plantas tóxicas. Hoy queremos recordar dos de las más peligrosas para los gatos: el lilium y el narciso.
El lilium es letal. No importa si tu gato no la muerde: alcanza con el polen o con tomar agua del florero. El narciso también puede provocar intoxicaciones graves. Seamos cuidadosos y responsables con la vegetación que llevamos a casa.
En los años ’50 Andy y su madre, Julia Warhola, vivían en Manhattan y tenían muchos gatos.
Tenían una gata llamada Hester. Warhol, preocupado por la soledad de ella, comenzó a sumar gatos a la casa.
Libro famoso: 25 Cats Name Sam and One Blue Pussy (1957). Warhol hizo las litografías coloreadas a mano; Julia aportó la caligrafía.
El título tiene un error intencional (le faltó la “d” en “Name”). Warhol decidió mantenerlo así.
Esa obra refleja dos facetas claves: su gusto por lo seriado / repetición y su vínculo emocional con lo doméstico/personal. No sólo las celebridades, también lo pequeño, lo íntimo.
Giorgio Armani transformó la moda en una forma de vida: minimalismo, sobriedad y elegancia que se volvieron eternas. No muchos lo saben, pero amaba a los animales. Sus favoritos eran los gorilas; y como no podía tener uno real en su casa, convivió con Uri, un mono inmenso pero de utilería, que había llegado directo de Cinecittá.
También compartió su vida con gatos. Aquí lo vemos con Ángela, reina absoluta: impactante, altiva, difícil de mimar y poco amiga de los extraños. Como buena felina, adoraba a su humano. Lo custodiaba, lo protegía. Lo amaba.
Él es otro de nuestros cronistas de lujo. Vive a dos casas de nuestra redacción. Y suele visitarnos seguido. Es chinchudo. E impaciente. A veces muerde pero jugando. Igual duele.
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