Trabajar en la conservación en la Patagonia es un camino sacrificado. Implica pasar meses lejos de la familia, los amigos y la vida social, soportando el clima extremo de la estepa.
Este esfuerzo va mucho más allá de cuidar a los animales: en cada campaña recolecto información valiosa que ayuda a los investigadores a entender y proteger mejor nuestra fauna. Cuidar la naturaleza no es un capricho; es proteger el planeta, que también es la casa de todos.
Yo voy a seguir estando en el terreno porque es lo que amo y elijo hacer, pero si valoras esta labor silenciosa y quieres acompañarme con un cafecito, tu ayuda es un reconocimiento enorme a este sacrificio y una forma de impulsar que este compromiso siga creciendo. ¡Gracias de corazón!

