El insomnio, las películas viejas de madrugada, el duelo de lo que ya no volverá, lo líndo que se vivía bajo el estrés, ser y dejar de ser y quién nos acomoda ahora.
Las instituciones no caen de un golpe: se vacían de a poco. Y un día llegás al gobierno y te das cuenta que no queda mucho por hacer. Ideas sueltas entre dos países para sobrevivir a esta espera.
Una imagen IA de dos figuras públicas a los gritos bastó para que alguien me preguntara: "¿esto pasó en serio?" Me sorprendió que preguntara y más me sorprendió que, para esa persona, fuera una posibilidad. Entonces escribí sobre algo que venimos naturalizando sin darnos cuenta: la pérdida progresiva de los frenos inhibitorios, la fatiga por empatía como fenómeno colectivo, y por qué cada vez es más difícil distinguir el enojo genuino del enojo como espectáculo. Un texto sobre lo que dejamos de frenar y lo que todavía se puede recuperar.
Santilli jura, Adorni abraza hasta a los caballos, bajó el riesgo país y subió todo lo demás. Una autopsia de la semana política con una pastilla en cada mano.
¿Cuántas realidades conviven? ¿Con cuánto dinero podrias vivir? ¿Al final quién tenía razón? Historias de una desconexión total entre los que mandan y los que pagan.
Unos obran milagros patrimoniales, otros explican los diez mandamientos a eruditos religiosos. Pasen y vean este lindo país con semanas de quince días.
Tecnocracia mesiánica o apocalíptica. Cualquiera de las opciones se vende igual a cualquier signo político y trae el mismo paquete: nosotros. Y lo peor es que todos compran. Cosas por las que ya no me caliento pero que deberían preocupar.
Cuando algo abunda puede perder valor, molestar o las dos cosas. Cuánto tiempo al pedo puede considerarse normal y otras boludeces de una semana rapidita.