Hay sueños que no se pueden hacer solos.
El mío (o nuestro) es tener una sala de teatro propia.
Desde hace meses estamos armando este espacio, Liminal, con lo que tenemos: tiempo, ganas y manos amigas. Ya rasqueteamos paredes, limpiamos, pintamos, cableamos, conseguimos vestuario, hasta una heladera… pero llegó el momento de la iluminación y ahí, bueno, el presupuesto empezó a hacer su escena dramática.
Por eso abrí este Cafecito: para invitar a todxs lxs que alguna vez creyeron en lo que hacemos, vinieron a ver una obra, tomaron un taller o simplemente sienten que el teatro sigue siendo un lugar necesario.
Cada persona que colabore va a tener su nombre en el acta fundacional de la sala, y será parte de la Familia Liminal hasta el fin de los tiempos.
Porque este espacio no nace de una inversión, sino de un deseo compartido.
Gracias por estar, por leer, por dar una mano o una luz.
Nos vemos en el escenario, donde todo esto tiene sentido 💡🎭
— Chipi